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Caruso:Historia de un Perro Amor


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º¤☆¤º

This page includes the English version You can read the English version of this release at the end of page


CARUSO


No creo que Caruso sea el nombre adecuado para un perro; más así se llama el personaje o mejor dicho el animalaje de mi historia.
No era un perro hermoso físicamente; mas bien era un perro callejero, pulgoso y hasta un poco feo.
Recuerdo su cara larga y triste, con unos pocos dientes en su vieja boca.
Su poco pelaje amarillo y negro, simulaba a un tigrillo en extinción.
Siempre me llamaron la atención, esos grandes ojos profundos color miel, como si quisieran decirme algo.

Rafael Pacheco, el borrachito más famoso del pueblo; lo recogió en la calle una noche de frío invierno y lo llevó a su descuidado rancho; y jamás se separó de él.
Parecía que se había establecido entre hombre y perro un vínculo de eterna amistad y gratitud con la promesa: " Hasta que la muerte nos separe".

Aquel noble perro, acompañaba a Rafael cada paso que daba, era su perro guardián..
Era su perro amigo y fiel, con quien compartía la pobreza y la abundancia.

"Rafa", como le llamaban cariñosamente sus amigos de parranda; era un hombre " pobre, pero trabajador", según se describía él; pero a veces tomaba sus largas vacaciones alegando filosóficamente : " Que el trabajo era su peor enemigo y que Dios lo dejó como castigo".

Permanecía semanas completas, en la acera de aquella famosa cantina del pueblo, ingiriendo licor sin parar; " Fondeado en su vicio", en aquellas interminables " Zumbas", que concluían con aquel " Delirius Tremens", visitando frecuentemente el Hospital, al final de esas merecidas vacaciones.

Mientras tanto, Caruso permanecía a su lado, sin pronunciar palabra, sin jamás renegar; lo cuidaba de cualquier atrevido que quisiera acercársele; no dormía aquel perro, no comía; estaba ahí no importando el frío, o el hambre, sin reclamar nada a cambio.

Al regresar el hombre a sus labores diarias, el perro estaba ahí, junto a él, moviendo alegremente su cola; dispuesto a acompañarle donde fuera, a cortar café, algodón, caña de azúcar, oficios en que era experto Rafael.

Dicen que jamás hubo un gesto de reclamo, de desprecio, de protesta, de parte de aquel perro.
Lamía las heridas de su amo con compasión, mientras esperaba muchas veces la hora de aquella lejana comida, que no parecía llegar.

Cierto día Rafael enfermó, aquel animalito lo cuidó, permaneció fiel a su lado; si salía a la calle era para sus necesidades fisiológicas o para cazar conejos, aves, liebres, tacuazines, los cuales llevaba a las vecinas, cargándolos en su hocico, para que los cocinaran para su amo, tratando de explicar la situación, con ladridos desesperados.

Cuando Rafael se levantaba, también Caruso parecía feliz, visitaba al vecindario, moviendo su cola alegremente y abriendo su hocico, casi sonreía , mostrando su húmeda lengua, como gesto de agradecimiento.

Un trágico día de tantos, Rafael en sus grandes tomatas y crudas, bebió aquel alcohol etílico, que lo llevó hasta el Hospital.
Caruso aquel perro viejo, recorrió cientos de kilómetros, tras la ambulancia que conducía a Rafael.
Llegó cansado con la lengua de fuera, las pezuñas en el suelo y la cola entre las patas.

Esperó cerca del Nosocomio, día y noche mientras Rafa se recuperaba.
Pero Rafael agonizaba desesperadamente.!
Caruso arañaba las paredes frías, tratando de alcanzar la ventana del cuarto que era testigo del sufrimiento de su amo.

Más una noche fría y oscura, sin luna, la muerte rondaba el lugar.
Caruso empezó a aullar desesperadamente.
Rafael no ganó la batalla, su hígado y su estómago no resistieron la cruel intoxicación.

La procesión fúnebre recorrió las empedradas calles del pueblo de Rafael.

Aunque usted amigo lector no lo crea, ahí iba Caruso entre la multitud.
Los sentimientos parecían aflorar en su triste mirada de animal.
Aquel noble perro, había enflaquecido tanto, tanto, que sus patas se cruzaban débilmente, su piel se pegaba a sus huesos, dándole un aspecto esquelético lamentable.

Llegó el cortejo fúnebre, hasta el descuidado cementerio local.
La lluvia empezó a caer, eran las tres de la tarde.
Los sepultureros apurados introdujeron el sencillo ataúd de madera en la fosa de seis pies de profundidad.
La tierra húmeda y piedras cayó precipitadamente sobre el cajón, haciendo un ruido ensordecedor.

La tormenta continuó.
Las viejas rezadoras dejaron a la mitad sus cantos y plegarias, y abrazándose se despidieron.
Cada quien corrió a su refugio.
Los sepultureros, profesionales del mismo ramo que Rafa, corrieron rápidamente a su segunda casa: "La cantina" , a consolar su pena, su sentimiento de pérdida, no olvidándose de aconsejarse que no volverían a tomar alcohol.
Todos se fueron.
Solo quedó ahí Caruso, acompañando a su amo; con los ojos húmedos y tristes, echado sobre la tumba.
No importaba la lluvia, la soledad, la oscuridad de la noche!.
Se le oyó aullar de dolor toda esa noche y las noches que siguieron.
Un día lo encontraron sin vida, semienterrado en el mismo lugar donde yacía su amo.
No se separó de aquel lugar.
El encargado del Cementerio lo sepultó en la misma fosa de Rafael.

! He aquí señores lectores una historia real de uno de esos amores perros que se dan en la vida!.

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English version

It may contain errors of translation / We apologize for any inconvenience

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I do not think Caruso is the proper name for a dog; more so is called the character or rather the animalaje of my story.
It was not a dog physically beautiful; rather was a stray dog, pulgoso and even a bit ugly.
I remember his face long and sad, with a few teeth in its mouth old.
Its little yellow and black coat, simulating an endangered ocelot.
I always drew attention, those big eyes deep honey color, as if they wanted to tell me something.

Rafael Pacheco, borrachito most famous people, gathered in the street one night's cold winter and took him to his ranch neglected and never broke away from him.
It seemed that had been established between man and dog a bond of eternal friendship and gratitude with the promise: "Until death separates us."

That noble dog, accompanied every step that gave Rafael, was their watchdog ..
It was his dog and faithful friend, with whom he shared poverty and abundance.

"Rafa" as he affectionately called his friends partying, a man was "poor, but worker" as he described, but sometimes took his vacation arguing philosophically: "That work was his worst enemy and that God left as a punishment. "

Permanece full weeks, on the sidewalk of one canteen of famous people, ingesting liquor without stopping; "funds in your vice" in those endless "buzz", which concluded with that "Delirius Tremens", frequently visiting the hospital at the end of These deserved vacation.

Meanwhile, Caruso remained by his side, without pronouncing words, without ever renege; took care of what I wanted acercársele any dared not slept one dog, not eating, was there no matter the cold or hunger, without anything in return claim .

Upon his return humans to their daily work, the dog was there, beside him, moving her tail happily, ready to accompany him where to cut coffee, cotton, sugarcane, who was an expert in offices Rafael.

They say that there was never a gesture of complaint, contempt, protest, part of that dog.
Lamía the wounds of his master with compassion, often while waiting in that distant food, which did not seem to arrive.

One day Rafael sick, cared that the animal remained faithful to his side if she went out she was for their physiological needs or to hunt rabbits, birds, hares, tacuazines, which led to the neighboring, the load on its snout, to the kitchen for his master, trying to explain the situation, with desperate barking.

When Rafael was lifted, Caruso also seemed happy, visited the neighborhood, moving his tail cheerfully and opening its snout, almost smiled, showing his wet tongue, as a gesture of thanks.

A tragic day for many, Rafael in its large and raw tomatoes, one drank alcohol, which led him to the hospital.
Caruso that old dog, traveled hundreds of kilometers after the ambulance he was driving to Rafael.
He arrived tired with the language outside the hooves on the ground and its tail between legs.

He waited near the hospital, day and night while Rafa recovered.
But Rafael agonizaba desperately.!
Caruso spider cold walls, trying to reach the window which was the fourth witness to the suffering of his master.

More cold night and dark, moonless death around the place.
Caruso began to howl desperately.
Rafael did not win the battle, his liver and stomach not resisted the cruel poisoning.

The funeral procession traveled the cobbled streets of the village of Rafael.

Even if you do not create reader friend, why Caruso was among the crowd.
Feelings seemed to surface in his sad eyes of the animal.
That noble dog, had enflaquecido both, then, that his legs were crossed weakly, her skin sticks to their bones, giving it a skeletal appearance regrettable.

It's funeral procession, until the neglected cemetery.
The rain began to fall, were three in the afternoon.
The gravediggers hurry introduced the simple wooden coffin in the grave six feet deep.
The moist soil and rocks fell precipitously on the drawer, making a deafening noise.

The storm continued.
The old rezadoras left half their chants and ...


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