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Paso nº1

Desenamorarse a voluntad consciente es un camino breve, un viaje en cinco pasos; tan
sacrificado y tan duro como beber piedras; pero hay que ser valiente, sólo son cinco tragos.
Los cinco se complementan y se retroalimentan. Aquí tienes su esencia:
Paso nº1
Detectar obstáculos
El viaje está lleno de obstáculos que te pueden frenar, bloquear, perder o hacer retroceder.
Ninguno de ellos será tan efectivo como para mantenerte enamorado eternamente –de existir
el elixir del eterno enamoramiento, las parejas lo tomarían para vivir romances infinitos—,
pero sí como para prolongarte el sufrimiento durante mucho tiempo.
La misión es detectarlos, eliminarlos, eludirlos, o asumir consecuencias y responsabilidades.

LA PENA
Cuando estás enamorado, la persona amada es el centro de tu vida, la que ocupa el primer
plano en cualquier momento del día; es quien te roba la mente, la ilusión, el presente y el
futuro. Pensar que en unos pocos días todo eso va ser historia, que perderás el interés y el
deseo por esa persona, que pronto ya no significará prácticamente nada, que no te importará
lo que haga o con quien vaya, que todo se habrá terminado y apenas quedará el indiferente
recuerdo del pasado... ser consciente de esto cuando aún estás enamorado, ridículo negarlo:
Da muchísima pena.
Si no puedes afrontarlo con entereza y la pena te supera, darás mal los pasos para fallar en tu
cometido, y así, evitar conseguirlo. Si permites que la pena te venza, te sabotearás, cometerás
errores, olvidos, emplearás el método a medias, e imaginando haberte esmerado, exclamarás:
“¡Mi amor es indestructible!”. Con tal de no enfrentarte a la pena y rehuir el aterrador
orgasmo de dolor que se sufre hasta que se supera, te enamoras todavía con más fuerza:
Inconsciente sistema de defensa.
Se puede sucumbir a la pena de tal manera, que llegas a creer que estás haciendo mucho
cuando en realidad no has comenzado a hacer absolutamente nada, que has invertido tiempo
y esfuerzo trabajando cuando solamente has estado merodeando, que caminas hacia la
derecha mientras cabalgas hacia la izquierda...
Lograr desenamorarse es lograr la indiferencia; no como ser humano, sino como pareja.
Si la pena te doblega al pensarlo, mejor no lo intentes:
Será un intento falso.
LOS MIEDOS
Son la gran barrera. Claudicar ante el miedo acostumbra a ser , en casi cualquier materia, el
obstáculo por excelencia; por supuesto, también en el desenamoramiento.
Miedo a la pérdida, miedo a la sensación de pérdida, miedo a perder la sensación de pérdida,
miedo a sentir pena, miedo a sentir indiferencia, miedo a superarlo, miedo a quedarse solo,
miedo a sentirse solo, miedo a sentirse demasiado bien estando solo, miedo al qué dirán,
miedo a tener miedo, miedo a descubrir verdades dolorosas, miedo a los cambios profundos,
miedo a conseguir desenamorarse demasiado rápido, miedo a que nadie más nos quiera,
miedo a no encontrar otra persona que esté a la misma altura, miedo a que tu “ex” esté mejor
con otra pareja y disfruten lo que tú no pudiste, miedo a desilusionarse y perder la esperanza,
miedo a quedarse sin tiempo, miedo a que se esfume la posibilidad de ser feliz en esta vida...
Da miedo pensar que existen tantos y tantos miedos. Quizá sea más práctico centrarse
únicamente en superarlos honestamente, lleven el nombre que lleven.
Si el miedo te vence, sucederá lo mismo que con la pena: sólo conseguirás reforzar tu
enamoramiento, y , sometido, te justificarás diciendo: “mi amor es tan grande que nada ni
nadie puede con ello; ningún método conseguirá romperlo”...

... palabras. A esas frases siempre se las lleva el viento. Más tarde o más temprano te
desenamorarás, digas lo que digas, quieras o no quieras; aunque con una dosis extra de
sufrimiento y una buena prolongación en el tiempo alimentada por el miedo.
Piénsatelo. Si te aterra la idea de que en cuestión de días esa persona será un viejo recuerdo,
si consideras que esa historia de amor aún es posible, o si, ¿por qué no?, prefieres seguir
enamorado: No lo intentes, o decir “intento” será equivalente a decir “¡Sabotaje! ¡No quiero!”

Desenamorarse a propósito no es obligatorio, ni el mejor camino para todos.

CONSOLARSE CON LOS AMIGOS
¿Para qué? ... ¿? ... Si deseas desenamorarte rápido, estarás perdiendo el tiempo: ellos no te
pueden ayudar . Desenamorarse bien es como hacer la digestión: no esperes que nadie venga a
digerir por ti la comida que llevas en el estómago.
Además, los amigos acostumbran a proyectar en el enamorado sus propios problemas,
proponen soluciones tan ideales como ineficaces, le dan los mismos preciosos consejos que
fueron incapaces de seguir , tratan de vengar sus rencores a través del enamorado...
En el mejor de los casos, los amigos excepcionales, al ver cómo sufres, te tratarán muy bien,
te dedicarán su tiempo, te escucharán, te apoyarán, te consolarán, te harán sentir fenomenal;
¡es su deber como amigos!, ¿qué otra cosa podrían hacer? Un buen amigo reconforta
muchísimo, y eso hace que revolcarse por la ciénaga reporte enormes compensaciones.
Si conviertes el sufrir por amor en un primor , ¿cómo vas a desenamorarte voluntariamente?
Buscar el apoyo de un amigo es un error enorme, si es que realmente quieres desenamorarte,
porque fomentas el problema y te alejas de la solución.
Para exterminar un enamoramiento, primero deja de alimentarlo.
Si edificas en torno al padecimiento, si lo explotas, verás que cada día duele un poco menos,
y no tardarás en encontrarle aplicaciones, ventajas y provechos. Entonces ya no querrás
prescindir de él, aunque de boquilla jures amargamente que sí: de eso trata el juego.
Desearás alimentarlo, más y más, acecharás la ocasión, constantemente, a cada momento,
desesperadamente, utilizarás cualquier situación, en un café, en casa, en el trabajo, en pubs,
en internet, un viaje, una cena, un concierto, un paseo... Comienzas con amigo de confianza,
luego un amigo, después un conocido, el camarero, el peluquero... las desgracias gustan,
siempre encuentras público dispuesto. Llega el aciago día en el que dependes tanto de ese
nostálgico amor que pudo ser y no ha sido, que si pierdes tu “dolor”, se te cae la vida al suelo.
Cuando utilizas el sufrimiento como un supersalvoconducto que todo lo justifica y consiente,
el enamoramiento sale muy rentable, y así, ¿a quién le interesa desenamorarse?
Lo que sí puedes y debes felicitar y gratificar , es aquello que encamine al desenamoramiento;
evitando cantar victoria antes de la cuenta, solamente cuando de verdad lo hayas merecido,
nunca celebres nada ni te des el más mínimo homenaje sin haber obtenido algún objetivo,
primero el buen trabajo y luego la merecida recompensa, si inviertes ese orden estás perdido;
y procura que el premio sea proporcional al esfuerzo empleado y al resultado conseguido.
Lo peor de los buenos amigos es que te ayudan a encontrarte muy bien, y eso rompe el mejor
de los motores para desenamorarse a toda velocidad:
El sufrimiento crudo, puro y duro, sin azúcar .

BEBER PARA OLVIDAR
Si se te había ocurrido usar el alcohol para olvidar , te felicito. Refugiarse en el alcohol es, sin
duda alguna, una buenísima solución para conseguir olvidar . Está científicamente
demostrado que el alcohol provoca todo tipo de alteraciones, daños, deterioros y trastornos
de la memoria; de modo que si lo que quieres es “olvidar”, te animo a beber cuanto puedas.
Quizá te lleve años arrasar con el disco duro; pero lo conseguirás.
Cosa bien diferente es pretender desenamorarse a golpe de botella. El alcohol es muy bueno
para destrozar neuronas, para reventar el funcionamiento del sistema nervioso, para devastar
facultades físicas e intelectuales; pero no para desenamorarse rápido. Lejos de ello, es una
gran traba que sirve para conseguir justo lo contrario: te mantiene en un círculo vicioso,
descarrila el buen desenamoramiento y encarrila hacia un mal desenamoramiento.
La lista de los perjuicios que provoca el alcohol –y las demás drogas— a la hora de realizar un
buen desenamoramiento, es tan extensa, que no me molestaré siquiera en hincarle un diente.
Simplemente apuntaré que la meta es desengancharse del enamoramiento; no regalarse
alivios, compensaciones, euforias y catarsis vía química. Eso es espejismo de felicidad para
hoy y desgracia real para mañana.
Se trata de salir de la ciénaga; no de retozar a gusto en ella.

DUDAS
¿Cómo sé si voy a hacer lo correcto? ¿Y si me equivoco? ¿Merece ese amor otra oportunidad?
¿Será peligroso desenamorarse a propósito? ¿Y si no soy capaz de seguir bien los pasos?
¿Será malo para la salud desenamorarse rápido? ¿Una vez que empiezo, puedo dar marcha
atrás? ¿Soy malvado si lo intento? ¿Y si me arrepiento después de haberme desenamorado?
¿Me transformaré en una persona cruel, fría y seca? ...


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