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'º°☆¤Tirar para arriba de los demás¤☆°º''

Pull up on the other


Tirar para arriba de los demás

Una palabra amable y conciliadora es fácil de decir, pero sin embargo, a veces nos cuesta llegar a pronunciarla.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son mucho mejores. Pero hay quienes luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.

Estas palabras de Bertolt Brecht nos invitan a pensar en lo necesarias que resultan esas personas que todos conocemos y que parece que nunca se cansan, que siempre están ahí, que siempre tiran hacia arriba del ambiente en el que están, que son un catalizador de todo lo positivo de quienes le rodean.

Si nos paramos a pensar, hay bastantes personas que son así, que han hecho natural en sus vidas esa estabilidad emocional y esa madurez que les hace acostumbrarse a tirar hacia arriba de los demás, pasando ellos casi inadvertidos.

Sienten de vez en cuando, como todos, la tentación de dejar de hacer esa discreta y eficaz labor, se sienten a veces hartos de tener que escuchar, animar, mediar, conciliar…

Sin embargo, quienes logran hacer todo eso de modo natural, y pasan a considerar ese esfuerzo como algo ordinario, son las personas que consiguen crear y mantener un ambiente de trabajo, de optimismo, de buen entendimiento entre todos.

Son esos hombres o mujeres cuyo influjo muchas veces no se valora hasta el día en que faltan, y quizá entonces se ve que su papel era fundamental, que el clima positivo que había a su alrededor era fruto de que se habían acostumbrado a pensar en los demás, a no cansarse de ser paño de lágrimas de unos y otros, a decir con cariño y lealtad lo que se debía mejorar, a relajar la tensión que tantas veces se crea por simples nimiedades.

Me recuerda también aquella vieja película de Frank Capra titulada “Qué bello es vivir”, en la que el protagonista está desesperado y a punto de suicidarse, y un simpático ángel le hace ver lo valiosa que ha sido su vida y lo mucho que ha repercutido para el bien de muchísimas personas.

Para demostrárselo, le concede el privilegio de ver lo que hubiese sucedido en la vida de algunas de ellas si él no hubiera existido y por tanto no hubiera podido ayudarlas.

Gracias a eso, recupera la alegría de vivir y comprende todo lo que una existencia normal puede aportar en la vida de tantísima gente.

Todos podemos incorporar a nuestra vida esa actitud. Porque una palabra amable y conciliadora es fácil de decir, pero sin embargo, a veces nos cuesta llegar a pronunciarla.

Nos detiene el cansancio, nos distraen otras preocupaciones, nos frena un sentimiento de frialdad o de indiferencia egoísta.

Pasamos junto a personas a las que conocemos pero apenas las miramos a la cara y no reparamos en que sufren, y en que quizá sufren precisamente porque se sienten ignoradas o poco valoradas por nosotros.

Bastaría una palabra cordial, un gesto afectuoso, e inmediatamente algo se despertaría en ellas: una señal de atención y de cortesía puede ser una ráfaga de aire fresco en lo cerrado de una existencia castigada en ese momento por la tristeza y el desaliento.

Muchas veces lo que impide esa buena actitud es nuestra impaciencia ante los defectos ajenos. Quizá esas personas que tanto nos impacientan tienen objetivamente esos defectos que tanto nos enfadan, pero si centramos ahí demasiado nuestra atención eso generará en nosotros una ansiedad que no ayuda nada, ni a ellas ni a nosotros, y puede acabar en algo parecido a una obsesión.

Además, hay demasiadas veces en que esos defectos no son tales, sino diferentes y legítimos modos de ser.

Si somos demasiado quejosos, quizá debemos ganar en reciedumbre interior y esforzarnos más en ser como esas personas de las que hemos hablado.

Alfonso Aguiló

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Pull up on the other

An amiable and conciliatory word is easy to say, however, sometimes it costs us to pronounce.

"There are men who fight one day and are good. There are others who fight one year and are better. There are others who are struggling for many years and are much better. But there are those who struggle all their lives: these are indispensable. "

Bertolt Brecht's words invite us to think about what is necessary to know all these people and never seem to tire, they are always there, always pulling up the environment in which they are, they are a catalyst for all rioja positive people around you.

If we stop to think there are enough people that are so natural they have done in their lives that the emotional stability and maturity that makes them get used to pull up the other, passing them almost unnoticed.

Feel from time to time, like everyone, the temptation to stop doing this work quietly and efficiently, sometimes feel tired of having to listen, encourage, mediate, reconcile ...

However, those who manage to do this so naturally and move to consider this effort as something ordinary, they are the people who create and maintain a working atmosphere of optimism, good understanding between all.

It is these men and women whose influence is often not appreciated until the day they are missing, and maybe then you see that his role was fundamental to the positive atmosphere that was around him was the fruit that had been accustomed to think of others, not to be tired of cloth tear each other to say with affection and loyalty which should be improved to ease the tension that so often is created by mere pettiness.

I also remember that old Frank Capra movie entitled "What is beautiful to live", in which the protagonist is desperate and ready to commit suicide, and a cute angel shows him how valuable he has been his life and how much it has affected to the good of many people.

To prove it, he granted the privilege to see what had happened in the lives of some of them if he had not existed and therefore was unable to help.

Thanks to that, recover the joy of life and includes everything that can make a normal existence in the lives of so many people.

We can all incorporate into our lives that attitude. For a friendly and conciliatory word is easy to say, however, sometimes it costs us to pronounce.

We stop the fatigue, other concerns distract us, slowing us a feeling of coldness or indifference selfish.

We turn next to people they know but just look at the face and not repaired in suffering, and that might suffer because they feel ignored or less appreciated by us.

Suffice a friendly word, an affectionate gesture, and immediately something had awaken in them a sign of attention and courtesy can be a gust of fresh air in a closed-existence at that time punishable by the sadness and disappointment.

Often what prevents such a good attitude is our impatience with the shortcomings of others. Maybe these people that we are impatient objectively such defects that we get angry, but focus our attention there too that we will generate an anxiety that does not help anything, either them or us, and may end in something like an obsession .

In addition, there are too many times that these defects are not such, but different and legitimate ways of being.

If complainants are too, maybe we should win reciedumbre interior and strive to be more like those people whom we have spoken.

Alfonso Aguilar


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