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Libertad espiritual... ¡en un cuerpo libre!

FERNANDO A. JIMENEZ



This page includes the English version. You can read the English version of this release at the end of page




Anselmo Quiroz escapó una decena de veces de igual número de penales. Un "Papillón" criollo, diría el juez al referirse al célebre evadido que inmortalizó el escritor Henry Charriere.
Su cuerpo testimoniaba lo traumático de cada intento de huir: cicatrices en el rostro, la espalda, una lesión en las piernas, y las consecuencias de su último y fallido escape: perdió la vida. No resistió el impacto tras saltar de un muero de tres metros.
Anselmo elaboró cuidadosamente su plan por espacio de cuatro meses, todo salió a perfección, pero no previó que su caída sería fatal.
"Murió preso de si mismo" explicó el director de la prisión, en un remoto pueblecito del Ecuador.
La frase me dio vueltas en la cabeza por mucho tiempo: "Murió preso de sí mismo", "...de sí mismo". ¡Tenía toda la razón! Hay por lo menos dos formas de estar prisionero...

1. Libres físicamente, pero prisioneros espiritualmente
Junto a usted hay centenares de personas que si bien pueden desplazarse a donde quieren, sin restricciones, interiormente viven atados, prisioneros de una cárcel de la que difícilmente pueden salir.
Están bajo condena a cadena perpetua. Son prisioneros de la amargura, de la frustración, de las crisis emocionales, de la sensación de vacío, de la soledad y cuantas emociones reprimidas pueda imaginar.
Usted encuentra estos convictos por todas partes: el el metro, en la oficina, en el barrio, incluso allí en el autobús. Sus reacciones revelan que caminan en un laberinto sin salida...
El salmista David lo describió así: "Mis lágrimas son mi pan de día y de noche, mientras me echan en cara a todas horas: ¿Dónde está su Dios?. Y también: "Se me afligía el corazón y se me amargaban los ánimos" (Salmos 42:3 y 73:21. Nueva Versión Internacional).

¿Cristianos prisioneros?
Los hay. Asisten a la iglesia, cantan durante los períodos de alabanza e incluso, leen la Biblia. Pero siguen igual. En sus vidas no se produce un cambio. Tienen raptos de ira incontrolada, caen con frecuencia bajo el peso de los vicios, expresan todavía palabras soeces y sienten que aquello de amar y perdonar al prójimo no pasa de ser teoría.
¿Las causa? Dependen de sus capacidades humanas, de su religiosidad y no de Dios. Por esa razón, caen y se sienten frustrados. Su perspectiva cambia: dejan de tener gozo y se vuelven tristes y proclives a la depresión.

2. Prisioneros físicamente, pero libres espiritualmente
Conocía a Héctor Mario en la cárcel. Cuarenta y cinco años de edad,. Diez de ellos en prisión, acusado de homicidio. "Soy inocente", repitió siempre, incluso cuando salió del penal.
Su vida se convirtió en una pesadilla. Su esposa, con quien recién se había casado, lo abandonó. No le perdonó jamás su delito, sin siquiera saber si era verdad. Allí descubrió quiénes realmente lo apreciaban: en los diez años de prisión, solamente recibió cinco visitas, todas de amigos, ninguna de familiares o allegados. Por mucho tiempo Héctor Mario fue presa del rencor: "Mi familia me dejó solo", era su argumento.
Afortunadamente alguien le habló de Jesucristo. En particular le impactaron versículos como: "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). También: "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2ª Corintios 3:17).
Esa libertad es esencial: se trata de la libertad espiritual. Aquella que le abre las puertas al gozo, así hayan enormes dificultades a su alrededor; la libertad que le permite mirar su pasado sin temor o sentimientos de culpa, porque sabe que Jesucristo perdonó todos sus pecados en la cruz; y la libertad que le permite vencer sus hábitos, vicios y actitudes de autodestrucción.
La forma de ver la vida cambió. Héctor Mario era un hombre diferente. En la cárcel, pero libre. Compartía estudios bíblicos con sus compañeros. "El pastorcito", le decían sus discípulos.
Hoy se reincorporó a la sociedad. Trabaja en la construcción durante las horas del día, y en la noche, se reúne con un pequeño grupo de creyentes. No dudo que en el futuro será una próspera congregación.

Usted puede ser libre
Quizá ha descubierto que se identifica plenamente con aquéllas personas que son libres físicamente, pero espiritualmente permanecen prisioneros. ¡Su vida puede cambiar! Jesús lo prometió: "...si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36).
Ser libre es sencillo, sólo basta una oración sencilla




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♥'''''♥

English version


It may contain errors of translation / We apologize for any inconvenience.
♥'''''♥


Anselmo Quiroz escaped a dozen times in as many criminal cases. A "Papillon" Creole, the judge would say when referring to the famous escaped that immortalized the writer Henry Charrière.
Her body so traumatic testimony of each attempt to flee: scars on his face, back, an injury to his legs, and the consequences of their past and failed escape: lost his life. Not resist the impact of a die after jumping three meters.
Anselmo carefully prepared his plan for four months, it worked out to perfection, but did not foresee that its fall would be fatal.
"He died a prisoner of yourself" said the warden, in a remote village in Ecuador.
The phrase I rolled over his head for a long time: "He died a prisoner of himself," "... from himself." He was absolutely right! There are at least two ways of being a prisoner ...

1. Free physically, but spiritually prisoners
Next to you there are hundreds of people if they can move to where they want, without restrictions, live fastened inside, prisoners in a jail of which can hardly go out.
They are under sentence of life imprisonment. They are prisoners of bitterness, of frustration, emotional crises, in the sense of emptiness, of loneliness and how repressed emotions can imagine.
You find these convicts everywhere: on the subway, in the office, in the neighborhood, even there on the bus. Their reactions show that they walk into a maze with no exit ...
The psalmist David described it well: "My tears are my bread day and night, while I lay in face all the time: Where is your God?. And then:" I was afflicted heart and I was bitter feelings "(Psalms 42:3 and 73:21. New International Version).

¿Christian prisoners?
Any. They attend church, sing during the praise and even read the Bible. But still the same. In their lives is not a change. Abductions are angry unrestrained, often falling under the weight of the defects, expressed soeces words and still feel that love and forgiveness to others nothing more than theory.
Are the cause? Depend on their human capacities, their religiosity, and not of God. For that reason, fall and are frustrated. His perspective changes: no longer have joy and sorrow and become prone to depression.

2. Prisoners physically, but spiritually free
Hector Mario knew in prison. Forty-five years of age. Ten of them in jail, accused of murder. "I am innocent," he repeated always, even when he left the prison.
His life became a nightmare. His wife, with whom he had recently married, left. Do not you ever forgave his crime, without even knowing whether it was true. There he discovered who really appreciated: In the ten years in prison, received only five visits, all friends, no family or relatives. For a long time Hector Mario was prey to bitterness: "My family left me alone," was his argument.
Thankfully someone spoke of Jesus Christ. In particular he hit verses as: "Then Jesus said to the Jews who had believed in him: If you abide in my word, you are truly my disciples; and know the truth and the truth shall set you free" (John 8:32) . Also: "For the Lord is the Spirit, and where the Spirit of the Lord, there is no freedom" (2 Corinthians 3:17).
That freedom is essential: the spiritual freedom. One that opens the door to joy, and have enormous difficulties around them, the freedom that lets you look at his past without fear or feelings of guilt, because he knows that Jesus Christ forgave all your sins on the cross, and the freedom that allows you to overcome their habits, bad habits and attitudes of self-destruction.
The way to see life changed. Hector Mario was a different man. In prison, but free. He shared Bible studies with their peers. "The shepherd," he told his disciples.
Today rejoined society. He works in construction during the daytime and at night, meets with a small group of believers. I have no doubt that in the future will be a thriving congregation.

You can be free
Maybe it has discovered itself fully with those people who are free physically, but spiritually remaining prisoners. Your life can change! Jesus promised: "... if the son makes you free, ye shall be free indeed" (John 8:36).
Being free is simple, just a simple sentence


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