peperonity.net
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
Stay logged in
Forgot login details?

Login
Stay logged in

For free!
Get started!

Text page


escorpion26.peperonity.net

-=-Q NO TE TOMEN EL PELO-=-

Que no te Tomen el Pelo

Aprende algunas técnicas para salir avante ante una negociación sospechosa

Por Marc Diener


uizá una negociación sea como un juego, pero hay que poner mucho ojo. Aunque confiamos en que nuestros oponentes jueguen limpio, sabemos que algunos aprovecharán para darnos golpes bajos. Estas son algunas artimañas de las que debes cuidarte a la hora de negociar.

Policía bueno, policía malo. Empieza la obra: durante el interrogatorio, el policía malo trata brutalmente al sospechoso, y éste se niega a soltar prenda. Sale el policía. Entra el policía bueno, quien ofrece un cigarrillo al sospechoso. "Ese policía es un malvado", dice el policía bueno, refiriéndose al otro policía. Así, el sospechoso comienza a tranquilizarse, ¿estará el policía bueno de su lado? Luego, el policía bueno lanza un anzuelo: "Quizá pueda convencerlo de que se porte mejor contigo..." El sospechoso se ablanda y empieza a hablar.

El ardid del policía bueno-policía malo no sólo sucede en las películas, sucede en la vida diaria. Tú puedes llegar a cerrar un trato con un nuevo vendedor de autos, pero puede llegar el gerente y lo anula. La esposa del vendedor de casas te aparta a un lado y te dice: "Ya sé que mi esposo es difícil. ¿Puede mejorar un poco su oferta?" O esas quejas altaneras respecto a que su supervisor tiene las manos atadas.

No olvides nunca que el policía bueno y el malo son uno solo. Para eliminar el parapeto entre ellos, trata de negociar directamente con el malo o con ambos, pero juntos. Si eres astuto y tienes un poco de suerte, quizá incluso consigas contrapuntearlos. O sólo diles que estás de su parte. Se trata de una treta tan insulsa que, una vez atrapados, es probable que dejen de jugar al acertijo.

De concesiones insignificantes, mercenarios y pistas falsas. Un delincuente se queja ante el juez por su cruel castigo: dos cadenas perpetuas consecutivas. El juez se ablanda y reduce la sentencia a la mitad. Esto se conoce también como "concesión insignificante". En una negociación sucede así: tú eliges o fabricas un problema o crisis que es realmente importante para la otra parte, pero que a la que tú puedes ceder fácilmente. Luego, lo negocias a cambio de concesiones importantes para la otra parte. La treta estriba en hacerle creer al otro que tú realmente estás haciendo un sacrificio. De modo que la próxima vez que tu oponente te diga que está cediendo, pregúntate: ¿Cuándo una concesión deja de serlo?

Confiar. Ésta es sencilla. Cuando escuches las palabras "confía en mí", no lo hagas.

Hecho consumado. Tus invitados a cenar llegarán en menos de una hora, y tu plomero hace tiempo con el agua a las rodillas para exigir pago extra. Un mezquino agente literario presenta su novela a toda la ciudad, antes de que tú aceptes que lo representarás. Un contratista te engancha en una irresistible licitación de poca monta a sabiendas de que te condenará a interminables incrementos una vez que él comience a excavar. ¿Te quedó claro?

Siempre hay una salida. Antes de cerrar un trato, una parte compromete a la otra, con lo cual es virtualmente imposible hacerse a un lado. El sentirse agradecido es también otra táctica riesgosa; un cálculo erróneo puede echar por tierra un trato o provocar una demanda. Por suerte, la protección es sencilla: antes de que la otra parte comience a actuar como si ya tuvieran un trato, detén todo y deja las cosas en claro.

Negociar con mala fe. Algunas veces, lo último que tiene en mente tu oponente es llegar a un trato. Quizá sólo quiera sacarte información confidencial o patentada para dejarte fuera del mercado, se esté preparando para una demanda legal o quiera engatusarte con algún ardid. En estos casos, la negociación se convierte en una treta.

Como siempre, tu mejor defensa son cerrar la boca, mostrarte escéptico y manifestar la debida diligencia. Recuerda las palabras de William Burroughs: "Un paranoico es un hombre que lo sabe todo", conviértete pues, un paranoico en el buen sentido de la palabra, defiéndete y no permitas que te tomen el pelo


This page:




Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top
.