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<<Doble Graduación en Casa>>

Antes que todo quiero agradecer sus comentarios en mis anteriores relatos (Mi Hermanastro El Mayor; Trío Con Mi Hermanastro y Su Amigo) y como me lo pidieron primero voy a describir a mi hermanastro lo más detalladamente posible, de acuerdo a como era en aquel entonces.

Raúl era todo un adolescente deseable. Su cuerpo era prácticamente perfecto, unos brazos fuertes, pectorales y espaldas anchas. El deporte le brindo unos músculos deliciosamente marcados envueltos en una piel prácticamente sin vellos a excepción del pubis y las axilas. Una cara de niño malo que encantaba y rematada con un escaso y delgado bigote que por lo general afeitaba y unos labios carnosos que invitaban al beso pero más se antojaba sentirlos por todo el cuerpo. Todo esto en una presentación de 1.75 m y con un extra de 20cm de carne colgando a la par con dos hermosos y grandes testículos cubiertos por vello negro y rizado.

De paso describiré a Daniel. Ya a sus años era todo un rompecorazones de negro. Su preferencia por la música pesada en inglés y por llevar el cabello más largo que el resto de los chicos lo resaltaba de entre ellos y captaba la atención de cualquiera. Siempre con playeras pegaditas a su muy bien formado cuerpo y sus pantalones invariablemente negros resaltaban su redondo y duro trasero. Piel tersa e igual de lampiña que su hermano. Cara de niño pero voz de hombre, una voz ronca más que los demás. Alto como su hermano, 1.70 de adolescente con un arma de 15cm entre sus piernas. Bellamente decorada con dos suaves y carnosos testículos y una mate de vello púbico. Para ser sincero tenía más bello en las piernas que Raúl, pero seguía siendo escaso.

Bien, ahora sí entremos en materia.

Ese año los dos graduaban de la escuela, uno de la preparatoria y el otro de la secundaria. Como los tres estudiábamos en el mismo colegio privado que ofrecía primaria, secundaria y preparatoria en el mismo y enorme plantel, los directivos decidieron que la ceremonia de graduación de los tres niveles se harían en el magno salón de eventos el mismo día, lo que me fastidió la existencia porque duró gran parte del día y terminé enfadado.

Daniel y Raúl lucían impecables. De hecho no recuerdo haber visto tan atractivo a Daniel antes de ese día. Su uniforme impecable, cabello corto por la ocasión le daban una presencia impresionante. Raúl por su parte ofrecía un espectáculo propio con su uniforme de auxiliar de enfermería. Pantalón y camisa de manga corta blanca, chaleco azul marino que ajustaba perfecto a su esbelta figura y resaltaba su abultado trasero.

Cuando llegamos a la casa lo que yo quería era dormir, estaba enfadado por la larga duración de la ceremonia. Los tres nos bajamos del vehículo y Humberto y mi madre dijeron irían por algo de comer. Raúl dijo en la puerta que venía rendido, se encerró en su habitación con ganas de invernar hasta la semana siguiente. Daniel entró a su habitación y yo a la mía para ponerme ropa más cómoda. Mientras me desvestía ví en mi closet un bóxer sucio de Raúl, que seguramente habría dejado ahí en alguno de nuestros nocturnos encuentros.

Tomé la prenda buscando en ella el olor que me enloquecía del mayor de mis hermanastros. Sentí un calor inmenso cuando lo olí. Me acaricié todo mi cuerpo con él especialmente mi cara, mi cuello y mi culito. Era apenas un niño erotizándome con la ropa íntima de mi hermanastro, pero eso me encantaba. Fue cuando recordé que no había dado nada de regalo a mis hermanitos por su graduación y decidí que el primero en recibirlo sería Daniel.

Con mucho miedo a que me fuera a rechazar o incluso acusar con su padre o mi madre entré a su habitación ya con algo de ropa encima. Para mi agrado él seguía envuelto con su uniforme que lo hacía lucir tan delicioso, tirado en la cama, ya sin zapatos y hablando por teléfono. Pensé que si hablaba con alguien tendría menos oportunidad de replicar, entonces me senté en su cama como esperando a que terminara de hablar y calculando dónde estaría su verga dormida en aquellos momentos lancé mi mano rápidamente y la encontré para masajearla suavemente y darle leves apretones para despertarla.

Cuando hice esto fue tanta la sorpresa de Daniel que al instante cortó la conversación, se quedó mudo mientras su hermanito le estaba masajeando la verga, después siguió hablando con algo de dificultad. Como no me lo impidió entonces yo me incliné sobre ella la saqué por el cierre del pantalón y ya un poco dura la metí en mi boca para hacerle lo que tanto me encantaba. Su agitación fue mayor y ya le era prácticamente imposible seguir con la conversación en el teléfono así que la cortó para poner sus dos manos sobre mi cabeza y gemir de placer a voluntad. Con sus manos impuso el ritmo que quería para la mamada y movía lentamente sus caderas.

Al tiempo que la decía ¡Felicidades Pato! (que era como yo lo llamaba de cariño) le quité por completo el pantalón y su pegadito bóxer negro.

Su verga era más gruesa que la de Raúl, aún cuando no era la primera que mamaba me hacía doler las comisuras de los labios, su sabor me encantaba. La comía como una puta experta y el cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás me daba a tragar su grande y hermoso trozo de carne.

Entonces me dijo, para, quiero terminarme de desvestir y quiero que también tú te desvistas. Así lo hice pero le pedí que se dejara la camisa, que solo la desabrochara, se vía tan sexy con ella que no quería que se la quitara nunca más en la vida.

Me pidió que me acostara sobre él en una especie de 69, pero él en vez de mamar mi pequeña verga, se estaba comiendo mi culo. Lo lamía y trataba de meter su lengua en él sin saber que la polla de su hermano ya había estado ahí en otras ocasiones. Y así alternaba dedos y lengua para jugar en mi hoyito. Me puso a cuatro sobre la alfombra y primero pasó la punta de su verga por toda mi rajita, cuando encontró el hoyo la metió despacio, dolía increíblemente delicioso, como era más gruesa que la de Raúl estaba haciendo mi hoyito un poco más grande. En eso escuchamos abrir la puerta del cuarto y una voz que decía: A que bonito se divierten, Daniel se espantó pero como tenía media polla dentro de mi hoyo no pudo ni moverse.

Raúl se acostó frente a mí aún con su uniforme blanco y me dijo que buscara mi premio. Daniel al ver esto continuó metiendo su polla. Yo mientras tanto mordía, olía y lamía la verga de Raúl por encima de su blanco pantalón fue él quien bajo su pantalón junto con su truza para ofrecerme a pelo aquella delicia que me encantaba. Y así tenía a mis hermanastros en la mas lujuriosa de las diversiones, uno me alimentaba con su carne que me enloquecía y el otro me cogía con un delicado mete saca, lento y a veces rápido pero siempre recorriendo casi la totalidad de su verga.

Daniel me volteó boca arriba, entonces Raúl se quitó todo el uniforme se hincó para que su verga siguiera entrando en mi boca que lo deseaba tanto.

> No te vallas a venir en su culito eh Daniel, a esta zorrita le encanta tragarse la leche. Le dijo Raúl a su hermano que aumentaba el ritmo de la cogida. Fue entonces cuando cambiaron de lugares y Raúl se fue a penetrarme el culito y yo, mamaba como desesperado la verga de Daniel esperando su leche para comerla por primera vez.

Con un tremendo y profundo gemido Daniel acabo en mi boca, fue tanta la cantidad de leche que no la pude tragar toda aunque me hubiera encantado. Era deliciosa, espesa y blanca pero más dulce que la de su hermano mayor. Como no la pude tragar toda, la que se escapó de mi boca resbalaba por mis mejillas y mi cuello. Entonces Daniel hizo algo que su hermano nunca había echo, me seguía cogiendo la boca pero me tomó por las mejillas y embarraba su leche por toda mi cara, y mi cuello y mi pecho, a fin de cuentas había suficiente como para eso y más. Al ver esto Raúl sacó su verga de mi culo y comenzó a jalársela como desesperado hasta que su semen cayó en mi estomago y mi pecho, incluso algunos chorros topaban en mi cuello, pero igualmente fue Daniel el que se encargó con sus manos de untármelo por todo el cuerpo mientras sentía que su deliciosa polla iba perdiendo dureza y tamaño en mi boca.

Raúl tomó su ropa y se fue a su cuarto. Daniel me cargo, y así desnudos salimos de su cuarto y nos metimos al mío, me metió en la tina del baño y abrió las llaves del agua, puso el jabón de burbujas en el agua y me recomendó que descansara un poco y que me bañara bien para bajar a comer. Me dio un beso en el cabello se paró y se fue a su cuarto a bañarse el también.

Como a los 20 minutos llegaron con la comida. Y los tres, bañados, bajamos a comer y llenar el cuadro de una familia feliz. Por lo menos yo, si lo era.


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