peperonity.net
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
Stay logged in
Forgot login details?

Login
Stay logged in

For free!
Get started!

Text page


mayo maricas gatos y luna - Newest pictures
leyendas.de.terror.peperonity.net

++Noche magica++



Desde esa noche me siento extraño, algo me ocurre, raras imágenes rondan mi mente. Mis sueños son aun más extraños, sueños que me obligan a no querer despertar jamás, sueños aterradores que se vuelven fantasías que han hecho que me masturbe un par de ocasiones.
Mi mente es consumida poco a poco cada vez más, no dejo de pensar en ella, con solo recordarla me excito. Jamás olvidare esa noche pero ¿Por qué me ocurre todo esto? Lo único que ocasiona es un deseo casi psicótico por repetirlo por saber quién es esa mujer ¿Qué es ella? ¿Por qué manipula mi mente a su antojo? ¿Por qué siento esto?
Recuerdo que era medianoche no podía dormir, salí al balcón a fumar pues algo me provocaba nerviosismo sin saber que era. Subí la mirada al cielo nocturno que delicadamente se despejaba de nubes permitiendo apreciar la luna en todo su esplendor, en ese momento una suave brisa me rodeo acariciándome como una mujer en busca de amor.
Estuve ahí inmóvil un par de minutos. El viento comenzó a soplar trayendo consigo un desconocido pero exquisito olor. Encendí un segundo cigarro y una extraña sensación recorrió mi cuerpo, di media vuelta y la vi. Vi su sensual silueta remarcada con la tenue luz proveniente de mi habitación. Ahí estaba ella recargada sobre el marco de la puerta con la cabeza ligeramente inclinada, observándome. Sus penetrantes y brillantes ojos me paralizaron de inmediato. Hizo un ligero gesto, algo parecido a una sonrisa disimulada, yo seguía totalmente paralizado. Se aproximo lentamente a mí, el sonido de sus tacones era lo único que rompía con la paz de la noche. Sin darme cuenta mi cigarrillo ya se había consumido casi por completo, el calor llego hasta mis dedos casi quemándome por lo que lo deje caer. Ella que ya estaba a tres pasos de mi se inclino para recogerlo, le dio una fumada y lo arrojo hacia una de las macetas que cuelgan del techo.
Se acerco lo suficiente a mí como para sentir su respiración unirse con la mía. Su lengua salió de entre sus ricos labios, con ella toco delicadamente mi boca, bajo y comenzó a acariciar mi cuello con pequeños y delicados besos. Yo extrañado pero a la vez excitado por la situación la tome por la barbilla y subí su rostro hasta encontrar su boca, comencé a besarla apasionadamente, la tome por la cintura y la atraje hacia mí hasta sentir sus firmes senos chocar con mi pecho. Un sonido similar al fuego llego a mis oídos. De reojo pude ver como aquella maceta comenzaba a arder por el cigarro. Ella indiferente a cualquier cosa fuera de mí, introdujo sus manos en mi playera acariciándome, subiendo las manos hasta llegar a mi cuello, arranqué la playera y la lance hacia abajo. Ella dio un paso hacia atrás y dio media vuelta dándome la espalda, volteo a verme sobre su hombro riendo de una manera muy coqueta. Coloco sus manos en sus piernas y empezó a acariciarse, sus manos comenzaron a subir jalando su corto vestido mostrando sus perfectas piernas. Sus manos siguieron subiendo hasta llegar a su espalda, se detuvo en el cierre de su vestido el cual fue bajando. Su vestido lentamente se deslizó hacia el suelo dejando al descubierto su bello cuerpo. Me acerque a ella y acaricie su espalda con mis dedos. Me aproxime a ella abrazándola por la cintura, agarro mis manos entrelazando mis dedos con los suyos y se apoyo en mi. Con mis manos comenzó a recorrer su cuerpo mientras recargaba su cabeza en mi hombro, empecé a acariciar su cuello con mis labios, una de mis manos rozó uno de sus senos, mordí suavemente su cuello, ella dejo escapar un tierno y sensual gemido, una sensación de placer recorrió mi cuerpo incrementando mi excitación a tal grado que sentía una erección por venir, ella sintió lo mismo porque lo expresó su rostro y sus manos al no apartar las mías de sus pechos. Los besos se hicieron cada vez más ardientes y amorosos. Algo iba a decir, algo tenía que decir pero en cuanto empecé a hablar colocó un dedo en mi boca impidiéndome decir una sola palabra. Tomó mi mano derecha, la besó, la bajo por su cuello, luego por sus senos, la siguió bajando hasta que finalmente la colocó en su entrepierna que comenzaba a humedecerse, mi erección se hizo presente rozando las nalgas de esa mujer, mi respiración se empezó a acelerar junto con mi ritmo cardiaco, ella se dio la vuelta, en su rostro se veía lo excitada que estaba, la levante por los muslos y la coloqué sobre el desayunador, se recostó mientras la acariciaba, empecé a besarle los pies subiendo por sus perfectamente torneadas piernas, su piel soltaba un olor totalmente hermoso cual fragancia afrodisiaca. Continúe besándola hasta toparme con su rigorosamente depilado sexo, cuyo sabor y suavidad me han provocado miedo al comer, miedo la olvidar la sensación de mi legua al pasar entre sus labios vaginales. La maceta que lentamente ardía finalmente pereció ante el fuego, se cayó esparciendo las llamas sobre las hojas secas típicas del otoño. Me aparto de ella para levantarse y desnudarme por completo, yo ya había perdido cualquier clase de fuerza de voluntad para cualquier otra cosa que no fuera el entregarme a esa mujer. Me recosté sobre la mesa y ella suavemente fue colocándose sobre mí, introduciendo mi pene en su vagina. Las llamas se encendían a nuestro alrededor como si representaran nuestra pasión y el placer su combustible, cubrían nuestros desnudos cuerpos del frio de la noche. Sentía como clavaba sus uñas en mi espalda mientras oía sus cada vez mas fuertes gemidos en mi oído. En ese momento paso algo que no entendí, mientras ella tenía un orgasmo con un rápido movimiento se corto con una uña en el cuello, su sangre rápidamente comenzó a brotar, un pequeño hilo de sangre bajaba por sus senos goteando sobre mi pecho. “Pruébame” oí de repente, al fin pude oír la voz de esa mujer, mi cuerpo se estremeció completamente, su dulce voz recorrió mi cabeza hechizándome, al no ver reacción de mi paso uno de sus dedos por la herida y lo puso en mi boca, el sabor de su sangre era realmente delicioso, de nuevo paso su mano por su herida y unto su sangre en sus labios para después besarme, coloco mi boca en su herida y bebí de su sangre que tal vez por el momento no me sabia a sangre, no puedo describir el sabor solo sé que me encanto.
Ella estaba cerca de llegar al segundo orgasmo su sangre estaba por todos lados pero no parecía debilitarse por la pérdida de liquido, parecía más lo contrario. Las llamas ya habían consumido todo las hojas y plantas cercanas pero no dejaban de arder, ni se extendían o se acercaban a nosotros, comenzó a llover como si se tratase de un intento divino de impedir que cayera ante la tentación lo cual creo ya era demasiado tarde, la lluvia apago el fuego mas no nuestra pasión que ardía como nunca, la lluvia que por alguna razón era cálida baño nuestros cuerpos. Ella se levanto poniéndome de pie junto a ella me beso mientras sus manos masajeaban mis órganos sexuales. Se hinco e introdujo mi pene en su boca, sentí un pequeño dolor y vi como sangraba mi pene, por el inexplicable control que ella ejercía sobre mi o simplemente por la excitación no dije nada, se levanto y me dio un beso dio media vuelta y se alejo unos pasos de mi, se sentó sobre el barandal del balcón, metió uno de sus dedos en la boca y luego lo introdujo en su vagina unos segundos después empezó a sangrar, me acerque a ella y con la lengua limpie su entrepierna de sangre me levantó y me dijo que la penetrara que nuestros cuerpos y sangre se debían unir, y así lo hice me levante y la penetre de nuevo, solo que ahora sentía más sensaciones, sentía placer y ardor al mismo tiempo veía como la sangre se iba junto con la lluvia, ella estaba otra vez en un orgasmo, la sensual melodía de sus gritos de placer se oían en todos lados aun me pregunto el porqué ningún vecino salió a husmear. La herida de su cuello empezó a sangrar de nuevo y de manera casi inconsciente me incline a beber. De pronto ocurrió, no sé qué pero algo ocurrió, por un momento fue como si fuéramos uno solo, como si nuestras almas se unieran, yo sé que esto pasó. Terminamos, nuestros cuerpos no resistirían mas, entramos a la casa, estaba totalmente debilitado, apenas me podía mantener en pie, me recosté sobre la cama y cerré los ojos, sentí como ella se acostaba a mi lado y me abrazaba, yo estaba más dormido que despierto.
Desperté al otro día cerca de la una de la tarde, estaba desnudo sobre mi cama algo húmedo todavía no había señal de esa mujer, me levante y observe un pedazo de papel tirado en el balcón salí a levantar la nota, todo mi cuerpo me dolía sentía que había corrido muchos kilómetros durante toda la noche. Recogí el papel y con letra muy detallada y delicada estaba escrito la palabra “gracias” en el papel, entre a la casa y al dirigirme a la ducha me vi en el espejo. Vi algunos arañazos en mi espalda lo cual no me fue raro pero había algo más tenía dos pequeñas cicatrices en el cuello dos marcas en mi cuello, las toque y comenzaron a arder demasiado, pero entre todo el dolor sentía la presencia de esa mujer a mi lado.
Ha pasado ya un año desde eso, un año en el que muy pocas veces he podido dormir, un año en el que no he podido tener relación alguna con cualquier mujer sin pensar en ella.
Ya no puedo más, no resisto, necesito verla, sentir su piel, besar sus labios. El único recuerdo de esa noche que no está en mi cabeza es la cicatriz de mi cuello, las pequeñas marcas que aun arden en las noches y que me sirven de prueba para no creer que estoy loco o que aluciné.
Hoy como todas las noches, desde hace un año saldré al balcón con la esperanza de ser amado por esa mujer de nuevo.
Hay sangre en el suelo, mi cicatriz sangra, el viento sopla muy fuerte ¿Qué está pasando? Me debilito, no puede ser, reconozco ese olor, conozco esta brisa…
“Yo tampoco he podido olvidarte” escucho detrás de mí.






This page:




Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top
.