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++Los dos monteadores y la sayona++

Venezuela





Los dos monteadores y la sayona

Dos monteadores salieron una tarde del pueblo para adentrarse en la montaña. Llevaban comida para varios días. Caminaron toda esa tarde y cuando cayo la noche hicieron fuego y guindaron sus chinchorros en dos árboles en el monte tupido.

Y ahí, mientras se calentaba la comida, uno se puso a recordar a su novia: lo linda que era, qué negros tenía los ojos y la voz suavecita, como la piel de su cara y de su cuello...

-No hable de mujeres compadre, compadre. ¿No ve que estamos en un centro de montaña?

-¿Y eso?

-Es que no debe hablarse de mujeres en un centro de montaña.

-No estaba hablando de mujeres, estaba recordando a mi novia.

-lo mismo da, igual se nos puede aparecer la sayona.

Nada mas nombrarla sintieron un silbido del lado de la quebrada. Y unas pisadas. El fuego comenzó a chisporrotear como si le hubiera caído aceite, y los dos monteadores quedaron sin habla sintiendo aquella oscuridad, escuchando ese silbido y mirando sin ver hasta que una luz se vino hacia ellos, como flotando, y ya cerca esa luz era una muchacha linda de ojos brillantes que venía sonriendo y caminando así, con una gracia.

-Buenas noches.

Y sin esperar a que le respondieran se sentó al lado de ellos siempre sonriendo. Comenzó a tomar trozos de cazabe con unos dedos largos y blancos y en cuanto se los echaba a la boca los escupía al suelo.

-La sayona -dijo uno de los monteadores con un hilito de voz y ella lo escuchó, claro, pero no dijo nada.

Pero el otro, el de la novia, la miraba embobado. Se parecía a su novia, los ojos tan lindas y esa sonrisa... Y cuando ya fue hora de irse a dormir le dio espacio en su chinchorro, que era de los grandes, mientras su compadre apagaba la lampara y se acostaba en el otro, así, guindado más bajo.

Y entonces todo estuvo oscuro, porque no hubo luna y sólo se escuchaban los ruidos de la montaña. Y el compadre no supo si se durmió. Lo que si fue cierto es que tarde en la noche sintió unas gotas que caían al suelo. Una tras otra, parejitas. "tac, tac, tac", como el final de una lluvia en las hojas, pero más pesadas. Sacó la mano. Una gota cayo, caliente, espesa y pegajosa. Temblando, encendió la lampara y se asomó al chinchorro que estaba guindado alto. Ahí estaba su compadre, ido en sangre, desgonzado y con los ojos blancos viendo al cielo. Pero apenas pudo verlo, porque del mismo chinchorro salió la mano huesuda y el rostro de una calavera con unos ojos que eran una llama de candela. Y la sayona se le vino encima.

Botó la lámpara y corrió. Se vino por esas montañas, en lo oscuro, con la sayona brincando atrás, silbando su silbido de muerte y echando candela por los ojos. Y cuando ya parecía que lo iba a agarrar, cuando ya sentía un aliento caliente en el pescuezo, vio un caño de agua. Y ahí se tiró, en medio del arenal, con los brazos abiertos en cruz.

La sayona se quedo parada silbando y resoplando.

-Vente, vente, vente -silbaba la sayona.

Y el hombre volteó la mirada y tartamudeo un rezo.

-Vente, vente, vente -repetía la sayona con su voz hueca de calavera.

Y esa voz horripilante lo halaba. El rezo se le secó en los labios y aunque estaba en cruz, pareció que la sayona iba a brincarle encima, pero entonces, justo en ese momento. cantaron los gallos.

Y la sayona se volvió como de agua, primero y después de aire y su silbido se apagó y ya no estaba más.



Fin

******************


The two monteadores and Sayona

Two monteadores left an afternoon of people to venture into the mountains. Carrying food for several days. They walked all that afternoon and when the night fell fired their dinghies and sour cherries in two trees in the dense bush.

And there, while warming food, one was to remind his girlfriend: what beautiful it was, what had black eyes and voice Suavecito, like the skin of his face and his neck ...

Do not talk to women-buddy, buddy. Can not see that we are on a mountain?

- How about that?

-You should not speak of women in a mountain.

-I was not talking about women, I was remembering my girlfriend.

da-like, we can appear like the Sayona.

Just name it felt a whistle on the side of the gorge. And a few footsteps. The fire started chisporrotear as if he had fallen oil, and the two monteadores left without speaking to feel that darkness, listening to the whistling and looking without seeing until a light came toward them, like floating, and that light was already close to a girl pretty bright-eyed smile that came and walking well, with a grace.

-Good evening.

And without waiting to respond to it sat beside them always smiling. Began taking pieces of cazabe some white and long fingers and as they put into the mouth of spitting on the floor.

-The Sayona "said one of the monteadores with a hilito voice and she heard him, of course, but said nothing.

But the other, that of the bride and looked at embobado. Seemed to be his girlfriend, so beautiful eyes and smile that ... And when it was time to go to sleep gave space in his boat, which was large, while his buddy to turn off the lamp and are sleeping in the other, well, cherries lower.

And then everything was dark, because there was no moon and only heard the sounds of the mountain. And the fellow did not know if they fell asleep. What is certain is that if it was late at night felt a few drops that fell to the ground. One after another couple. "tock, tock, tock", as the end of a rain on the leaves, but heavier. He took his hand. A drop fell, hot, thick and sticky. Shivering, he lit the lamp and look at the boat that was cherry higher. There was his godfather, gone in the blood, desgonzado and white with eyes looking at the sky. But could barely see him because of it's boat left hand huesuda and the face of a skull with eyes that were a candle flame. And he came over Sayona.

Button lamp and ran. Came to these mountains in the dark, with the Sayona jumping backwards, his whistling hiss of death and throwing candle for the eyes. And when it looked as if it was going to grab when they felt a hot breath on the neck, saw a water pipe. And that was thrown in the middle of the beach, with open arms in cross.

The Sayona was staying stop whistling and puff.

-Vente, vente, vente-whistled the Sayona.

And the man turned around the eyes and stuttering a prayer.

-Vente, vente, vente-repeated Sayona with the hollow voice of his skull.

And that voice so horrifying halaba. The prayer was dried on the lips and although he was cross, it appeared that the Sayona was going to jump over, but then, just at that moment. sang the roosters.

And the Sayona became as water, air first and then his whistle and was extinguished and no longer was over.



End


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