peperonity.net
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
Stay logged in
Forgot login details?

Login
Stay logged in

For free!
Get started!

Text page


ghostly souls halloween wallpaper - Newest pictures Comics/Fantasy/Anime
leyendas.de.terror.peperonity.net

++' Sangre y asfalto++'

Free Souls: Blood and asphalt





Almas Libres: Sangre y asfalto


Un flamante deportivo rojo cruzaba rápidamente la solitaria carretera, como una saeta envuelta en fuego. El coche, un Ford Mustang de finales de los sesenta, carecía de capota, aunque el modelo la llevara de serie.

Las áridas y desiertas llanuras del suroeste norteamericano eran testigos de la alegría de tres jóvenes, de la felicidad por vivir, y hacerlo deprisa, sin miedos. Día a día, noche a noche, los tres amigos disfrutaban mientras el viento les azotaba la cara y sus pasos se guiaban, casi por el azar, hacia un nuevo destino. Un chico rubio conducía: un fornido joven con un abundante pero no muy largo pelo rubio cuidadosamente engominado, peinado hacia atrás. Las formas de su rostro y cuerpo desprendían una extraña mezcla entre elegancia y dureza, entre Cary Grant y Arnold Schwarzenegger. Detrás suyo, su amigo de toda la vida: se trataba de un joven mucho más enclenque, con la cabeza rapada al 2, y también bastante más alto que su compañero. En el asiento del copiloto, había una chica; una joven de rubios cabellos, tal vez varios años más joven que los otros dos pasajeros; su larga melena al viento y gafas de sol tapando parcialmente su bello y sensual rostro, evocaban la escena de un joven sueño americano: era simplemente la imagen de la libertad.

Conforme el viento golpeaba con más fuerza el rostro de la muchacha, ésta iba riendo más, y más; incluso se le escapó arrastrado por el viento el pañuelo rosado con lunares rojos que llevaba atado al cuello. Pero a la chica no le importaba: se reía tanto, que incluso contagió al joven calvo del asiento de atrás, conocido por el conductor como uno de los hombres con menos tendencia a la carcajada fácil que había visto.

La muchacha se divertía. Mucho. Pero ignoraba que sería su última vez.


El sol se puso en Casa Grande. Sus tímidos rayos, filtrados por la casi desnuda ventana de aquella calurosa habitación de albergue, despertaron a la joven Mary. Tardó unos instantes en recordar dónde estaba, y cuando lo hizo miró a su lado, sonriente. Allí estaba Nick, aún durmiendo en aquella cómoda cama, junto a ella. Otro día más juntos, otra mañana más sus dos melenas rubias se fusionaban en una sobre la almohada. Otra mañana más, lo despertaría abrazando calurosamente su fornido cuerpo, besándole, hablándole al oído.
-Despiértate, cariño.
-Huumm... déjame...
-Vaaa hombre, despierta –Mary sonreía tiernamente, abrazando más fuerte a su pareja-
-¿Qué hora es?
-Las diez. Recuerda que nuestra reserva es hasta las doce, hemos de ir recogiendo.
-Oh, bueno. –Nick se levantó entonces rápidamente, venciendo a la pereza-
-Nos íbamos ya de Casa Grande, ¿verdad?
-Por supuesto, pajarito. –Nick se empezó a poner rápidamente sus tejanos, alegremente- ¿No te vistes?
-Jo, Nick, no me quiero ir tan pronto de aquí. Esta ciudad me gusta...
-Pajarito, ya sabes lo que hay. Llevas casi una semana viajando por Arizona con nosotros, ¿No te encantaba eso de visitar una ciudad cada vez? –Nick sonrió a su chica, y ésta le devolvió el gesto- Hemos de llegar a Utah, ya sabes.
-Claro cariño, es sólo que... no sé, estoy un poco cansada de viajar continuamente, día a día. ¿No crees que estaría bien quedarnos de vez en cuando en algún sitio, unos días?
-Pajarito, esto no es sólo cosa mía. También Jason comparte mi modo de vida. Los dos acordamos no separarnos nunca, comprende que debamos seguir viajando.
-Je... sin duda eso es lo que me atrajo de ti, cariño. Vives al límite, el presente, sigues el carpe diem al pie de la letra. Tranquilo cariño, nunca te abandonaré. Eso sí, ¿Cómo es que nunca os detenéis más de un día en el mismo sitio? ¿No os cansáis un poco a veces? ¿No tenéis miedo de que se os acabe el dinero de la herencia de tu padre?
-Eso, pajarito, -Nick sonrió una vez más- lo comprenderás tú misma en muy poco tiempo. Aún has de conocerme mejor. Créeme que lo vas a pasar de cine conmigo, nena.
-Oouh, Nick. –la muchacha se levantó de un salto, y fue a besar apasionadamente a su amante-
-¡Eh, pareja! –alguien hablaba, pegando golpes al otro lado de la puerta- ¡Que es para hoy!
Desde detrás de la puerta, Jason metía prisa. Resignados, Nick y Mary recogieron su ligero equipaje, y bajaron con intención de coger su Ford Mustang y aventurarse por las rectas y solitarias carreteras que los separaban de su próximo destino.


Conforme el viento golpeaba con más fuerza el rostro de la muchacha, ésta iba riendo más, y más; incluso se le escapó arrastrado por el viento el pañuelo rosado con lunares rojos que llevaba atado al cuello. Pero a la chica no le importaba: se reía tanto, que incluso contagió al joven calvo del asiento de atrás, conocido por el conductor como uno de los hombres con menos tendencia a la carcajada fácil que había visto.

La razón de su risa maliciosa, era que Nick había avistado a un par de personas a lo lejos, haciendo autostop: “Ya verás, pajarito, vamos a darles un susto de muerte”, fue lo que éste le dijo a la muchacha, mientras aceleraba al máximo el coche. A la chica le excitaba esa sensación de superioridad, el hecho de pasar a escasa distancia de aquellos pobres diablos a toda máquina, mofarse en su cara. Pero, lo que ocurrió luego no era precisamente lo que ella se esperaba.


El coche se encontraba en posición vertical, con el conductor y su copiloto visiblemente inconscientes, y aún sujetos por su cinturón de seguridad. Tuvieron que pasar cinco minutos hasta que un coche llegó al lugar de los hechos y advirtió, horrorizado, la escena. Sin pensarlo dos veces, el buen samaritano que conducía aquel Chevrolet azul acudió al rescate de las víctimas; con cuidado de no tocar demasiado el coche, (no fuera que metiera la pata y aplastara a la pobre pareja debajo de él), retiró las sujeciones de ambos accidentados y los tendió en el suelo. Volvieron en sí casi a la vez.
-Oh, dios... dios... Nick... ¡Los hemos matado! –la muchacha no dejaba de mirar a los dos cadáveres que yacían a un par de metros del arcén de la carretera, segundos después de recuperar la consciencia- ¡Los hemos matado! Nick, dios mío, ¿¡Qué hemos hecho!? ¡Somos unos asesinos!
-Cálmate pajarito, todo va según lo planeado.
El pobre hombre que acababa de ayudar a la pareja, escuchó confundido las palabras del joven rubio. A los pocos segundos, Jason salía de la parte de detrás del coche, arrastrándose y visiblemente herido, aunque leve... apuntándole a la cabeza con un revólver mágnum de calibre 38, el cual pronto expulsaría una bala.
-¡¡Oh dios mío!! Nick, ¡¡Jason se ha vuelto loco!! ¡¡Acaba de dispararle un tiro a la cabeza!! ¡¡Oh dios mío!! –Mary, nerviosa y asustada, no creía lo que estaba viendo-
Su pareja no la escuchó; estaba demasiado ocupado registrando el fresco y reciente cadáver, en busca de su cartera. Mary, que en ese momento al fin comprendió que se había enamorado del último hombre que hubiera deseado conocer en su vida, salió corriendo aterrorizada hacia el Chevrolet azul del ya cadáver buen samaritano. Cuando aún le faltaban un par de metros, todo su cuerpo se desplomó hacia adelante, y de sus rubios cabellos empezó a manar una fuente de sangre.
-Bueno, Jason, parece que sigo sin gustar mucho a las chicas. –Nick devolvió el revólver a su amigo, que contemplaba la escena a su lado-
-Sí Nick, definitivamente el mundo no nos comprende. Tendrás que buscarte otro pajarito, je je je.

Los fugitivos registraron rápidamente los tres cadáveres cuya cartera aún no estaba en sus manos. Después de contar su botín (noventa dólares), entre risas, subieron al Chevrolet azul aún aparcado en el arcén de la larga carretera, y emprendieron una vez más su viaje sin fin, sin destino.

*******************

Free Souls: Blood and asphalt


A brand new red sports quickly crossed the lonely road, like a bolt wrapped in fire. The car, a Ford Mustang of the late sixties, no hood, but the model number of the lead.

The arid plains and desert of southwestern U.S. were witnesses to the joy of three youths in the happiness to live, and do it quickly, and without fear. Day after day, night after night, the three friends enjoyed them while the wind hitting his face and his steps were guided almost by chance, to a new destination. A blond boy was driving a sturdy young man with a hearty but not too long blond hair carefully engominado, combed back. The shapes of his face and body emerged a strange mix of elegance and toughness, between Cary Grant and Arnold Schwarzenegger. Behind him, his lifelong friends: this was a much more sickly young man, head shaved to 2, and also quite higher than your partner. In the copilot's seat, had a girl, a blond haired boy, perhaps several years younger than the other two passengers, his long hair to the wind and sun glasses partially covering her beautiful face and sensual, the scene evoked a Young American dream: it was simply the image of freedom.

As the wind hit with more force the girl's face, it was more laughing, and even he was dragged away by the wind with pink polka red scarf worn tied around his neck. But the girl did not care: they both laughed, even getting the young bald back of the seat, the driver known as one of the men with less tendency to laugh easily seen.

The girl fun. Much. But knew that would be his last.


The sun was in Casa Grande. His timid rays, filtered by the window that almost bare room warm hostel, woke the young Mary. It took a moment to remember where and when he did he looked at his side, smiling. Nick was there, still sleeping in that cozy bed, next to it. Together another day, another two tomorrow their hair blonde were merged into one on the ...


This page:




Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top
.