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ocy aguila ajenony - Newest pictures Architecture Building
leyendas.urbanas.peperonity.net

/*/La casa del aguila embrujada /*/

Montevideo Uruguay


En Flor de Maroñas, en el corazón de un barrio obrero de casas blancas y chiquitas. Como una aparición extraña, la construcción en ruinas emerge en una esquina cualquiera, rodeada de un parque descuidado. Es un caserón inmenso -nos contaba la farmacéutica del barrio, de la que me llegó el primer relato- al que todos conocen como "la casa del águila". Cuando los primeros pobladores de la zona vinieron a quedarse, esa casa ya estaba ahí, sola y vacía.
Desde siempre, en los días de tormenta, la comisaría recibe decenas de denuncias respecto a ruidos extraños que vienen desde esa casa. Se los describe como aullidos, o como aleteos de un ave inmensa encerrada entre sus muros. Una vez, en confianza, un policía me contó que una de esas noches hubo tantas denuncias que el comisario tuvo que enviar a dos agentes a inspeccionar la casa. En bicicleta, porque te podrás imaginar que ni patrullero valía la pena mandar.
Cuando llegaron a la esquina, estos dos agentes buscaron con las linternas algún signo de anormalidad. No encontraron nada, y llegaron a la conclusión de que aquellos ruidos no eran más que producto de la superstición del vecindario, a lo mejor simple ruidaje de muchachos colados en el parque. Pero cuando ya se estaban yendo, escucharon a sus espaldas un estruendo de escombros que caían. Al iluminar, vieron claramente caer desde el techo una gran escultura que dominaba el portal: un águila en gesto amenazante, con las alas y el pico abierto, que se destrozó sobre el terreno, a pocos metros de donde estaban. Pasado el primer susto, los agentes volvieron a la comisaría, y relataron en el parte que "seguramente debido al intenso viento..."
Al día siguiente, los agentes fueron requeridos a la seccional, y puestos bajo arresto por "beber en horas de servicio". Cuando intentaban explicar que ellos no habían bebido, el propio comisario los invitó a seguirlo hasta la casa en camioneta. Al llegar a la esquina, los agentes comprobaron con estupor que el águila de piedra seguía allí, intacta sobre el techo de la casa, donde permanece hasta hoy.

Ésta es apenas una de las decenas de historias que rodean la Casa del Águila del barrio Flor de Maroñas. Es raro el vecino o la vecina que no tenga una historia propia que contar al respecto. Se ha visto al águila moverse, aletear, e incluso volar en las noches de tormenta. Entre ellas, varias vecinas parecían atribuir la "maldición" del águila de piedra "a que hace pila de años, en la época de los tupamaros (sic) ahí torturaban y mataban gente".
Al parecer, la casa fue efectivamente construida como cuartel de campo durante una dictadura militar: es obra del General Esteban Pollo, edecán de Máximo Santos (dictador de finales del siglo XIX) y también grado 33 de la masonería. La conexión que los relatos vecinales hacen entre ambas dictaduras (la de la "época de los tupamaros" y la de Santos) revela el sentido último de la leyenda. Como una amenaza que pende sobre el barrio desde su misma constitución (la casa ya estaba ahí cuando llegaron los primeros vecinos), el águila de piedra (símbolo del poder en todas las épocas, desde los romanos hasta los estadounidenses) revive en cada tormenta el horror de las dictaduras militares. Merced a la leyenda permanentemente actualizada por nuevas historias, el barrio adquiere una identidad y una función: advertir a la comunidad sobre la maldición que amenaza desde la brutalidad de los regímenes autoritarios. El barrio aprendió en su historia sensible e incorporó a su cotidianeidad ese aprendizaje colectivo, como un "nunca más" de piedra, que trasciende (desde la vivencia rediviva del horror) la fugacidad de los discursos políticos y su frágil memoria.
Ojalá, en cada tormenta atmosférica o social, alguien nos narre esa leyenda viva que sostiene la memoria del miedo. Ojalá podamos entonces superar las alusiones a la "ignorancia de la gente", a la "superstición" o la "histeria colectiva" con que intentamos casi siempre defender la hegemonía de nuestro conocimiento "objetivo" de la realidad. Y reconocer, en toda su dimensión, el mensaje que llega desde la memoria colectiva entre las líneas de una leyenda simple de barrio.


********************

/ * / The haunted house of the eagle / * /
Montevideo Uruguay



In Flower Maroñas, in the heart of a working class district of whitewashed houses and young. As a strange appearance, the building in ruins emerge either in a corner, surrounded by a park neglected. It is an immense mansion, we counted the pharmaceutical neighborhood, from which I came to the first-story that everyone knows as "the house of the eagle." When the first settlers of the area came to stay, the house was already there, alone and empty.
Historically, in the days of storm, the station received dozens of complaints regarding unusual noises coming from that house. They were described as a howling, or as a flutter of a bird vast enclosed between its walls. Once, in confidence, a policeman told me that one of those nights there were so many complaints that the commissioner had to send two agents to inspect the house. In cycling, because you can imagine that neither patrolman was worth sending.
When they reached the corner, these two agents with flashlights searched for any sign of abnormality. They found nothing, and concluded that those noises were simply the product of the superstition of the neighborhood, maybe simple ruidaje cast of boys in the park. But when we were going, they heard a roar behind him from falling debris. To illuminate, saw clearly falling from the roof a large sculpture that dominated the portal: an eagle in a threatening gesture, with the wings and beak open, which ripped through the field, a few meters from where they were. After the first shock, the officers returned to the police station and recounted in part that "surely due to intense wind ..."
The next day, officers were required to sectional, and placed under arrest for "drink in hours of service." When trying to explain that they had not drunk, the commissioner himself invited them to follow it up in the house van. When you reach the corner, the officers found with astonishment that the eagle stone still there, intact on the roof of the house, where he remained until today.


This is just one of the dozens of stories surrounding the Eagles Casa del barrio of Flower Maroñas. It is rare to the neighbor or the neighbor who does not have a story to tell itself in that regard. The eagle has been moved, flap, and even fly at night storm. Among them, several neighbors appeared to attribute the "curse" of the eagle stone "to that pile of years ago, at the time of the tupamaros (sic) there torturing and killing people."
Apparently, the house was actually built as a barracks area during a military dictatorship: it is the work of General Esteban Chicken, aide to Max Santos (dictator of the late nineteenth century) and grade 33 of the Masons. The connection that the stories do neighborhood between the two dictatorships (the "era of tupamaros" and that of Santos) reveals the ultimate meaning of the legend. As a threat hanging over the neighborhood since its creation (the house was already there when the first residents arrived), the stone eagle (symbol of power in all eras, from the Romans until the Americans) revives in every storm horror of military dictatorships. Thanks to the legend continually updated with new stories, the neighborhood becomes an identity and a function: to warn the community about the curse that threatens from the brutality of authoritarian regimes. The district learned from its history sensitive and joined his everyday that collective learning, as a "never again" stone, which transcends (from the experience of horror Rediviva) the volatility of the political discourse and its fragile memory.
Hopefully, in every storm or social atmosphere, someone we narrate this living legend that holds the memory of fear. Hopefully then we can overcome the allusions to "ignorance of the people," the "superstition" or "collective hysteria" which almost always trying to defend the hegemony of our knowledge "objective" of reality. And recognize, in every sense, the message that comes from the collective memory between the lines of a simple neighborhood legend.


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