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Ella, mi debilidad - 4

Autora: Chana, chilena

12 min. Quise golpearla y volarle el teléfono, pero me controle, tire mi cigarrillo y sin que se diera cuenta volví a la casa, bueno Mónica, tú no sabes que yo sé y esa es la mejor parte…

………………………………………………………………………

Claudia:

Entre a la habitación y Paula estaba de espaldas con la luz apagada, por lo que supuse estaba dormida, me iba secando el pelo con una toalla solo por inercia, mi cabeza se quedó en su habitación y mi corazón en su timidez, me acosté y comencé a mirar las fotografías del día, miento, comencé a mirar sus fotografías… Su mirada enojada de la primera foto y su maravillosa sonrisa en la segunda, creo que me encanta por completo, y como negarlo si su timidez me desenfoca, su respeto me conmueve, y su mirada hace que mi corazón sobresalga del pecho, mire su rostro una vez más antes de pestañar por última vez y caer rendida por el cansancio.

Paula:

Escuche entrar a Claudia, me hice la dormida, no quiero hablar con ella hasta que tenga bien claro mi plan, necesito vengarme, necesito dejarla a mis pies… paso varios minutos maquinando el plan perfecto y cuando lo tengo despierto sin compasión a mi amiga.

Paula: Claudia – dije bajito para despertarla –.
Claudia: - solo se movía en la cama –.
Paula: - me levanté y la sacudí – despierta.
Claudia: si me hago la dormida me dejarás en paz? – preguntó aun dormida –.
Paula: no, seguiré azotándote.
Claudia: y si hago como que te escucho? – preguntó dándose vuelta –.
Paula: ya po Claudia, Mónica quiso besarme y tener sexo conmigo sobre tu cama.

Basto eso para hacerla saltar de la cama y refugiarse en la mía.

Claudia: más te vale que mañana cambies sabanas.
Paula: dije que intentó, no que paso.
Claudia: y por qué no paso?
Paula: Claudia no me voy acostar con ella.
Claudia: hay mujer, un polvo no le hace daño a nadie.
Paula: acuéstate entonces con tu esclava Isaura.
Claudia: no compares, ella es una princesa.
Paula: a veces creo que eres demasiado enamoradiza y luego recuerdo tus verdaderos sentimientos con las mujeres, pero ahora me intrigas verdaderamente.
Claudia: yo misma me intrigo, pero háblame de tu puta, ósea tu mamacita.
Paula: eso, eso fue lo que le dije y se puso a llorar?
Claudia: se puso a llorar? Supongo que le pediste disculpas, se te paso la mano si la hiciste llorar.
Paula: iba hacer eso, y la escuche hablar por teléfono con alguien.
Claudia: y que le decía a ese alguien?
Paula: que ya me tenía, que yo era más fácil de lo que pensaba.
Claudia: pero no la habías rechazado ya dos veces?
Paula: no sé qué trama y no sé a qué se refiere cuando dice fácil si la verdad he sido una perra con ella.
Claudia: supongo que le partiste la madre cuando la escuchaste.
Paula: no sabes con que ganas lo hubiese hecho, pero no.
Claudia: como que no Paula?
Paula: es mejor si ella no se entera que yo sé.
Claudia: entiendo, y así podríamos investigar quién es esa persona con la que hablaba por teléfono.
Paula: y tú me ayudarás en eso.
Claudia: y que quieres que haga mi querido Watson?
Paula: quiero que le quites el teléfono.
Claudia: a claro, y no prefieres que me acueste con ella mejor?
Paula: no, eso sería demasiado fácil… además necesitamos ese teléfono.
Claudia: como lo conseguiremos?
Paula: eso es lo que no sé.
Claudia: tengo un plan pero tendrás que sacrificar tu virginidad.
Paula: no sé si este dispuesta hacerlo – dije mientras reía por sus bobadas – pero como que tendré que sacrificarme?
Claudia: te acostarás con ella… - la interrumpí de inmediato –
Paula: no, claro que no.
Claudia: cállese señorita.
Paula: se te está pegando lo de tu esclavita Isaura – reí nuevamente –.
Claudia: si, muy chistosita… si es tan hermosa – divago por unos segundos y tal como se fue volvió a ponerse seria y continuo – cuando tu estés “distrayéndola” – rió – yo voy a sacar su teléfono.
Paula: ah claro y si estoy desnuda.
Claudia: ¡ay mujer! he visto a mi abuela desnuda, no creo que tengas peor cuerpo que ella – haciendo arcadas intencionalmente –.
Paula: y cómo? No se cómo acercarme a ella, además me da asco.
Claudia: bueno tendrás que llevar una bolsita y vomitar mientras ella grita de lujuria, porque tenemos que conseguir a su cómplice ya.
Paula: - respire hondo y acepte –.
Claudia: y ahora déjame dormir.
Paula: ya, pero sale de mi cama – dije echándola –.
Claudia: a claro, como tu cama no tiene los fluidos de tu amiga y su mamacita.
Paula: Claudia cállate o de verdad mañana tendrás sus fluidos y los míos pero en tu cabecera.
Claudia: ya ok, me callé…

La sentí caer rendida a sus sueños, que supuse eran con su cenicienta, saben, ella es de esas personas que está enamorada del amor, y también del sexo, pero la ternura que le provoca Flor la tiene descolocada, amando a las plantas más que nunca, yo por mi parte me abstengo al amor, creo que uno se enamora para luego romperse el corazón, preguntarse qué paso? Que hice mal? O que no hice?... por lo que estoy completamente enamorada de no enamorarme… me rio de lo ilógico de mis palabras antes de quedarme dormida y que mis sueños me hagan llegar al amanecer…

Claudia:

Me desperté muy temprano, aun duerme Paula, pensé en sacudirla como ella lo hizo anoche pero me compadecí por el maltrato psicológico que sufriría de mi parte por el plan que teníamos que llevar a cabo, baje solo en boxers y una polera a tiritas que no dejaba mucho a la imaginación, llegue al comedor y ahí de nuevo estaba ese tipo, el que planto su mirada directo a mis pechos, el hijo por su parte río de mi descaro mientras Flor tropezaba con los muebles, pero apareció su hermosa madre para regañarme por mi desfachatez

Hilda: Señorita por favor, hay invitados… podría usted vestirse.
Claudia: - sonreía por la ternura del nerviosismo de Flor mientras asentía –.
Hilda: ya pue, vaya a vestirse – dijo mientras me tapaba con su delantal –.

Corrí hasta el segundo piso y me puse algo de ropa y baje nuevamente a desayunar, pero esta vez entre directo a la cocina.

Hilda: su taza está en la mesa señorita.
Claudia: es que yo no puedo comer en esa mesa doña.
Hilda: por qué? que paso?
Claudia: ayer en el almuerzo, se acuerda que pelee con el hombre – asintió – le dije que no me sentaría jamás en la mesa con animales y bueno ya ve, parece que en su casa no le dan comida porque aquí está de nuevo.
Hilda: - ella rió, por primera vez parecía amistosa conmigo – entonces comerá en su recamara?
Claudia: por supuesto que no, comeré aquí con usted si me lo permite o sino tendré que ir a comer afuera.
Hilda: - ella sonreía mientras me hacía un espacio en su pequeña mesa –.
Flor: - se acercó para servirme café, no la miré mucho aunque me costó, de verdad quería ganarme la confianza de su madre –.
Claudia: muchas gracias señorita – le dije cuando me miró al parecer en busca de algún gesto de mi parte –.
Hilda: antes que te sientes, ve hacerle la recamara aquí a la señorita Claudia.
Claudia: no, no, no… eso sí que no se lo permito con todo respeto – dije posando mi mano sobre la de ella – doña en mi país vivo sola, hace mucho que aprendí hacer mi cama.
Hilda: bueno, entonces siéntese y tome desayuno mija – le dijo a Flor para que se sentará –.
Claudia: - me pare y le trate de servirle café –.
Flor: no señorita como se le ocurre.
Claudia: Flor por favor siéntate – le dije sacando la cafetera de su camino para que no me la quitara – usted señorita me sirvió el café a mí y yo le serviré el café a usted así que siéntese.
Flor: - ella me hizo caso y volvió a sentarse con la cabeza mirando sus manos pero con una gran sonrisa acompañando a esos hermosos pómulos enrojecidos –.
Hilda: - tomó mi mano – ojala hubieran más personas como usted señorita.
Claudia: las personas como yo, no se comparan a personas como ustedes – le dije mientras con mi otra mano acariciaba su mano – y por favor, lo digo enserio… no me digan más señorita, me llamo Claudia.
Hilda: bueno Claudia –dijo remedándome –.
Claudia: ve, así está mejor… sabe creo que me quedaré por mucho tiempo aquí – miré a Flor, miento de nuevo, mire la hermosa sonrisa que dibujo Flor – por lo que quiero que ustedes sean mi familia
Hilda: señorita – alce las cejar – perdón, Claudia usted acá a conseguido mis respetos por lo de ayer y mi cariño por lo de hoy.
Claudia: entonces todo bien.

Entro Paula a la cocina en busca de una buena y cargada taza de café.

Claudia: creo que alguien se desveló anoche.
Hilda: le sirvo enseguida en la mesa señorita.
Paula: muchas gracias, pero prefiero comer aquí.
Flor: - quiso pararse, pero no se lo permití, yo me pare y me puse junto a ella para dejar que Paula se sentara –.
Claudia: creo que vamos a tener que agrandar la mesa Doña – le dije ...
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