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Ilusa

Autora: Maya, venezolana

7 min. Tic tac, tic tac, suena las agujas del reloj mientras pasan por el numero 12, yo sin quitarle la vista a la mohosa pared donde se encontraba dicho reloj de cucú antiguo, gastado y roto, no puedo aun entender que hago en este lúgubre lugar, donde me encuentro, podría mentir, pero para que hacerlo si a quien mentiría es a mí misma, estoy sentado en un lobby de motel barato, uno de esos de mala muerte donde van a parar los autobuseros luego de un largo viaje por carretera. ¿Que busco aquí?, aun no lo sé o quizás si lo sepa y no quiero decirlo.

Miro a mí alrededor y detallo cada centímetro, muebles rotos que alguna vez fueron aterciopelados, una mesa de café manchada, debajo una alfombra con muchas marcas de cigarro y algún otro liquido viscoso, algunos cuadros muy feos, una planta artificial junto a otra que alguna vez fue un ser vivo y que ahora solo quedan ramas secas. No soy la única aquí pero me ven como vicho raro por mi aspecto algo más sofisticado, es que al lado de esta clase de gente, soy una burguesa y no es por denigrar si no que una ducha diaria y cambiarse la ropa hace una gran diferencia.

-Señorita hay una habitación disponible-

Miro hacia mi derecha y encuentro a una mujer muy delgada, llegando a estar demacrada, bajo sus ojos unas grandes ojeras y en sus brazos claras marcas de agujas acompañado de hematomas grandes recientes y algunos que ya estaban por desaparecer, su forma de vestir dejaba mucho que desear.

-No se preocupe señorita aun no me decido que hacer-

Me miro un poco y dio la espalda para dirigirse a la recepcionista del lugar, una mujer gorda que parecía estar en estado de ebriedad, con un baso en la mano y en la otra un cigarro, fumaba sin parar, junto a ella estaba un cenicero que más bien parecía una tapa de frasco de mayonesa lleno de colillas y cenizas, la vi vaciar su cenicero unas 3 veces cuando ya desbordaba su contenido y era imposible seguir añadiendo sedimentos.

Mire fijo a las dos mujeres que sin disimular hablaban de mi, era evidente que era un vicho raro entre ellos y pensarían quizás que era una policía, sanidad o algún tipo de problema del que se querían deshacer rápidamente, pero estaban equivocadas yo solo buscaba ver como existe gente más desdichada que yo.

Además de las mujeres existían 3 hombres más, supongo que cada uno tendría una historia diferente pero a la vez parecida, buscaban compañía femenina para saciar sus impulsos animalescos y se irían con la frente en alto luego de haber pagado por los servicios obtenidos, ellos también me observaban e intercambiaban miradas, sería una puta para ellos, pero ninguno se me había acercado aun.

Que buscaba en este lugar, me volví a preguntar, compañía femenina claro, como todos pero con la diferencia de que yo no deseaba sexo, solo compañía.

Tic tac- tic tac el reloj no dejaba de sonar y el cuco a las doce no apareció, era de suponer, como todo aquí estaba roto, incluida el alma de todos los concentrados.

Me levante del asqueroso mueble y me dirigí hacia la puerta siendo objetivo de la mirada de todos, aquí no encontraría lo que buscaba y realmente no sé porque pensé que la obtendría. Al abrir la puerta me tope con ella, una dama de tacones muy bella, cabello largo castaño, ojos verdes azulados, labios carnosos y sensuales, bestia una falda corta y una blusa azul.

Me miro directo a los ojos y sentí como me penetraba con su mirada, buscaba algo, su gesto fue de duda y no pronuncio palabra ni movió un solo musculo.

-Una señorita como usted no tendría que encontrarse por estos lugares- le dije para romper el hielo

-¿Policía?- respondió y dejar de mirarme.

-No precisamente, pero si quieres lo puedo ser-

-Si no eres policía eres lesbiana no?, vengo a trabajar

Me impresionó que una dama tan bella pudiera trabajar de prostituta y más con su postura y atuendo. Cuando pasaba por mi lado la tome del brazo y no opuso resistencia

-¿Que quieres?- dijo con un tono de voz autoritaria

-Yo- me tembló la voz y mis pensamientos dieron vueltas- acompáñame

-Que te hace pensar que me iría contigo- respondió mientras movía su rostro para clavarme su mirada nuevamente

-Dime lo que te puedo ofrecer y lo tendrás-

Dudo un poco y voltio su cuerpo completo para quedar de frente a mi-¿Tienes algo para la nariz?- pregunto

Sonreí al descubrir el objetivo de esta mujer aquí, pero quise jugar un poco – Te puedo ofrecer mi pañuelo- dije mientras sacaba de mi bolsillo mi pañuelo blanco

-¡Idiota!, ¡Nieve! ¿Me entiendes? Si me das podrías pedir mi ropa.

Mi sonrisa fue aun mayor - si me dices donde podemos encontrar esa “nieve”- dije mientras guiñaba un ojo- mi departamento está cerca.

La vi sonreír por primera vez- ¿dónde está tu auto?

Camine sin hablar hacia mi modesto auto mientras la “dama” me seguía, nos montamos y salimos de ese lugar, ella miraba el camino pasar y descubrí en su actitud algo similar a mi persona, quizás yo no sería adicta a las drogas pero en el fondo los dos estábamos igual de solas, lo decía su esencia, lo decía su actitud, lo gritaba su lenguaje corporal y su mirada no lo disimulaba, además mi radar gay estaba señalando posibilidad

-Estoy sola como tu, sabes, no busco sexo, no busco una noche de lujuria donde pueda cobrar tu ropa, solo quiero una compañía que me haga olvidar esta tristeza que llevo dentro- dije desde el fondo de mi corazón

Ella voltio su rostro a mí y supe por la trasparencia de su mirar que me creía- Como una mujer como tu esta sola- me sonrió- olvidemos la droga vamos a tu departamento- volvió a hablar mientras prendía la música.

-No se porque tendría que confesarte mis sentimientos, tengo que estar muy desesperada por expresarlo o quizás muy dolida no lo sé- dije entre tartamudeos, silencios y espacios- las mujeres decimos que los hombres son unos perros que nos enamoran y se portan mal, pero nosotras nos portamos peor- dije mientras clavaba mi mirada hacia la carretera y mis puños apretaban el volante.

¿Te dejo tu mujer?- pregunto dulcemente

-Me dejo y no sé por qué, un día llegue del trabajo y no estaba, ni nota, ni mensaje ni una llamada, simplemente desapareció, la busque por todos lados, moví cielo y tierra hasta que la encontré-

-¿que te dijo?, ¿qué le había pasado?- pregunto

-Se enamoro dijo- recordar ese momento me partía el corazón, en mi mente aparecía nuevamente su rostro, sus labios diciendo “ya no te amo”, “me enamore de alguien más””no me busques”

-entiendo- se volvió a sumergir entre sus sentimientos, quizás que historia ocultaría

-Puedo preguntar- dije con timidez

-Puedes claro, la cosa es que yo decida responderte- me sonrió

-Como una mujer tan bella puede llegar a ser, como decirlo…- evidentemente se me hacia duro decirle prostituta, puta, dama de la vida o cualquier adjetivo que describiera su “profesión”

Jajajaja- me interrumpió con una gran carcajada- digamos que no he encontrado otra profesión que me dé tanto capital como para satisfacer mis demandas

-¿Nieve? –

-Eso mismo- respondió mientras agachaba su cabeza y lo ocultaba con las manos

-¿Disfrutas con el sexo ocasional con cualquier persona?-

Me miro – digamos que me calienta solo si el cliente es mujer, ¿entiendes?- me miro con un brillo especial esta vez y la complicidad de compartir el gusto

-si claro, no creas que es algo nuevo para mí- dije con - De gustos y colores no han escrito los autores, cada quien con lo que le gusta-

Llegamos por fin a mi departamento, estacione y bajamos del auto, subimos en silencio al ascensor y en poco minutos estábamos al frente de la puerta del departamento, abrí y la hice pasar

-lindo hogar- expreso

-linda cada, un hogar era cuando no vivía sola- dije entristecida

Se sentó en uno de mis muebles y siguió mirando su alrededor-¿ quieres una copa?- le pregunte- no lograras emborracharme- me contesto- me reí y me senté al lado de ella- Seguramente hay mejores lugares para ejercer que ese motel asqueroso- le dije, ella me miro y dijo- es que yo no iba a buscar clientes, buscaba algo más.

Me acerque y le acaricie el rostro- eres muy bella sabes- le dije mientras clavaba mi mirada en sus dulces ojos

Si pagas la cuota tendrás lo que quieras de mi- me dijo mientras sacaba mi mano de su rostro

-¿Cuánto me costaría una noche de compañía?-

-dame 500 para empezar y hablamos-

Sonreí le tome la mano para invitarla a mi cuarto- en el cuarto te daré el dinero, ¿Vamos?- me apretó la mano y salimos con rumbo al cuarto, en el le tome por la cabeza y la bese, sus labios carnosos en contacto con los míos, sentir su lengua que se introducía, coloque mi mano en su cadera y la traje hacia mí, en eso se aparto.

-No es por ser descortés, pero el dinero lo necesito- dijo mientras su respiración se notaba más acelerada

Ponte cómoda que lo buscare- ella se acostó en la cama mientras yo buscaba en la mesa de noche la cantidad solicitada, en eso agarro una foto que aun estaba en la mesa de noche, una foto de mi ex conmigo en un viaje, la tomo entre sus manos y contemplo fijamente.

-¿Qué pasa?- dije curiosa

-Si es esta tu ex, no hay trato- me mostro a Jessica en el retrato

-¿La conoces?- pregunte confusa

Sonrió- FUE POR MI QUE TE DEJO ILUSA-


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