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El día... - 2

Autora: Hellena, mexicana

17 min. Es difícil para mi tratar de explicarles la compleja relación que llevo con Lily, nos llevo años en primer lugar estar juntas y en segundo encontrar este estatus quo, esta calma, esta forma llevadera de vivir la vida juntas, de trenzar nuestros destinos hasta lograr algo… hasta lograr esto, una casa, una “familia” que esta formada por todas… y con todas me refiero al universo…

Lily y yo nos conocimos muy jóvenes, cuando todavía íbamos a la universidad, siempre me ha parecido extraño pero de ella recuerdo todo… recuerdo el primer momento en que la vi, que vestía, como sonrió….y claro… también recuerdo que venia de su mano su novia en turno… pequeño inconveniente que no nos impidió el primer día que nos conocimos, hablar por 12 horas seguidas. Fue simplemente como si de golpe encontrara la parte que me faltara… siempre he dicho que la ame desde eso momento… solo, no me di cuenta… después, como suele pasar o ella estaba con alguien o yo lo estaba… y por una cosa o por otra jamás estábamos juntas… hasta que las cosas solo pasaron, así, sin querer… como pasan las cosas comenzamos a salir, a ser cercanas a querernos, después a vivir juntas y hacer planes… pero no planes serios… yo siempre le decía “los planes serios son para la gente seria… y soy de todo… menos seria” .

La amaba entonces y la amo todavía, amo esa habilidad suya de hacerme refeccionar en mis estados más iracundos, amo su tranquilidad pausada, la forma en la que no reacciona ante mis arranques, amo su mirada dulce, con ese toque de vulnerabilidad extraño de encontrar en una mujer tan fuerte (y la llamo fuerte porque eso es lo que se necesita para soportarme… fortaleza)… pero ahora estaba ahí… ahí… en mi mesa, en nuestra mesa, tomándose mi ultimo té… y sonriéndole a alguien mas. Y al final, el te no me importaba, el te era lo de menos… esa sonrisa… esa sonrisa cálida, dulce, que hace tanto no veía… estaba ahí de nuevo y no era mía.

Y ahora estaba aquí, tirada en el parque, con Max a mi lado tratando de calmarme, de decirme un poco de todo, para que la cabeza seme pusiera fría y no fuera donde Lily a reclamarle algo que, no sabia, ni estaba segura… y sentía esa horrible sensación, en la boca del estomago, esa premonición extraña, esa sensación de que algo malo iba a pasar… pero… no tenia nada seguro… así que solo supuse que seria eso… la duda, la incertidumbre horrible que se te hace bolita en el estomago… y se siente ahí… constante… presente… detesto la sensación.

Max – Mientras no estés segura de nada, nada pasa – dijo rompiendo el silencio y mi meditación que empezaba a ser traumática y estoica.

Yo – no quiero que se vaya con nadie mas – solo susurre.

Max – bueno Gaby, y si es así... ¿Cómo la detienes?

Pensé un poco… dos pocos… tres pocos… sabia que no había respuesta y me fue imposible articular el “te odio” que quería dedicarle a Max por su acertada pregunta… así que me limite a decir – se que no se puede… solo no lo deseo… y desearlo es algo que si puedo hacer-.

Me senté, y por primera vez… por primera vez en muchos años, eche a llorar, pero… era un llanto raro… solo me brotaban las lágrimas una tras otra en un estado de calma resignado y horrible… y cada lagrima me dolía contra la piel, las sentía caliente y dolorosas, por un lado, sentía que era bueno, que era una forma en la que mi cuerpo sacaba el dolor amargo que no podía articular y por otra… no se… solo tenia muchas ganas…

Max me abrazo, y yo me deje abrazar, tenia años que no me sentía así… tan indefensa… tan sola… tan perdida… tan sin ella.

No se que hacer… en verdad no lo se, solo se lo que tengo ahora, que se resume a una suma inigualable de dudas, y a Max a un lado….

Pero bueno, cuando por fin termine de llorar, que fue mas como cuando las lagrimas dejaron de salir de mi sistema, trate de calmarme, de estar ahí… tenia que hacer un plan, averiguar bien que se traía Lily entre manos y mas importante… ver que podía hacer … ver si mi vida, si mi familia estaba pasando por una crisis, si Lily era infeliz a mi lado, porque por mas que yo la quiera no quiero jamas que nadie este a mi lado si no es el lugar donde quiere estar.

Max me miraba fijo, al final en mi histeria colectiva la había sacado de clases demasiado temprano…

Yo – bueno….estoy agotada de llorar – dije lo mas seria que podía- ahora quiero un helad, ¿quieres uno? – dije mientras me ponía de pie tratando de fingir que no había pasado nada.

Max me miro extrañada al inicio pero se limito a decir – si, si quiero -.

Nos pusimos de pie y mientras caminábamos Max empezó a contarme como iba en el semestre, yo llevaba la mirada fija en el piso, miraba las líneas del cemento y recordaba como, cuando era mas pequeña jugaba a no pisar las rayas…cosa que también hacia con Lily cuando empezamos salir, “jugabas a jugar”… a que no podíamos pisar las líneas, y cuando empezamos a vivir juntas un semana completa el piso fue de lava… era complicado vivir en esa casa pero bastante divertido.

Lily me dejaba jugar al diábolo dentro de la casa… cosa que nunca me había permitido nadie… al hula hoop, y de alguna manera perseguir mi sueño de ser parte de un circo… rescoldo que supongo tengo de tratar de nunca crecer… y no es tanto que no desee crecer, como el hecho de tratar de jamás jamás, por ningún motivo, volverme una persona seria… es extraño pero siempre he considerado que me digan adulto un insulto terrible… también supongo que por eso me gusta tanto trabajar con niños…

Pero bueno, en eso divagaba mi mente mientras y trataba de concentrarme en despacio sin que nadie lo notara no pisar las líneas del cemento mientras escuchaba a Max, cuando escuche…. un cuidado… y vi como un chavito de unos 12 años me caía encima, con todo y su BMX, los tres rodamos por el cemento (el, yo y la bicicleta), por suerte el chico llevaba protecciones, por desgracia yo no… el golpe contra el cemento hizo que me lastimara una costilla y la espalda, que me raspara un poco el brazo y la pierna y que quedara totalmente humillada… supongo que en mi escala de humillación que te atropelle una bicicleta esta en el top 5. El chavito como todos los niños de esas edad parece que son de goma, se disculpo, se subió a su bicicleta y se fue… y yo me quede ahí, carcajeándome de la humillación porque en ese punto de mi vida sentía que no podía hacer nada mas que reírme del asunto. Max me ayudo a levantarme y yo no paraba de repetir como idiota – me atropello una bicicleta… en verdad me atropello una bicicleta… solo falta que hoy también me orine un perro -.

Max y yo caminamos hasta una cafetería, me metí al baño para lavarme los raspones, la verdad en ese momento ya notaba que me dolía bastante la espalda y el costado, pero no quise darle mucha importancia, trate de sacudirme la tierra de no parecer que me acababa de empanizar en la tierra del parque, al sentarme me di cuenta que de verdad me había lastimado, me costaba respirar, pero tampoco dije nada.

Max y yo nos quedamos ahí un rato… yo me recargue sobre la mesa porque encontraba mucho mas cómodo estar así, recostada que totalmente sentada… comimos helado y la verdad no se que cara de dolor tendría cuando escuche a Max decir.

Max – Gaby… te estas poniendo pálida… ¿te sientes mal?.

Yo – la verdad me duele mucho la espalda y aquí – dije señalando la costilla -.

Max – creo que tenemos que ir a la cruz roja…

Después de aferrarme un rato a negarme a ir y que iba a estar bien, mientras mas pasaba el tiempo y mientras mas helado me era imposible comer me fui dando cuenta de que en verdad me sentía mal y por primera vez en mucho tiempo… a pesar de mis negativas, tendría que ir a ver al medico.

Max termino por convencerme a ir a la cruz roja, nos montamos en mi coche y me fue imposible conducir así que Max tuvo que hacerlo.

Al llegar a la cruz roja, nos recibió la enfermera mas mal encarada del universo, con una actitud de “por mi puedes tirarte a morir” que honestamente el día de hoy no me importaba en lo mas mínimo. Me dio una forma para llenar, en lo que se desocupaba una sala de revisión… como yo estaba en muy metida en mi papel de no me importa nada y no quiero hacer nada, Max se dedico pacientemente a leerme cada una de las preguntas.

Max- ¿Qué edad tienes?-

Yo- 68…soy una anciana..

Max – 29, muy bien, ¿eres alérgica a algo?.

Yo – a la gente… a que me hagan esperar….a la estupidez humana.

Max – tomare eso como un no. ¿Qué te paso?

Yo – me atropello la vida… y me rompió el corazón.

Max – no exageres solo te atropello una bici..

Yo - ¿y no es mas humillante eso?.... ni siquiera un bocho¡¡¡

Max se hecho a reír… no había mucho que hacer si no esperar… yo no dejaba de pensar en Lily… tenía el teléfono en la mano… no había sabido nada de ella… supongo que en su prudencia, como me vio salir molesta estaba esperando que yo me comunicara con ella… la amaba… y la detestaba… la detestaba por no estar ahí, por no preocuparse, por no tener ese presentimiento mágico y místico que esperamos tener todos cuando la persona que amamos esta lastimada… pero… también entendía que a pesar de todo no sabía… no leía lamente… y no sabia que hacer… estaba molesta y me turbaba la idea de pensar que no me buscaba porque estaba por allá… con esa otra persona que la hacia reír…

Mientras pensaba en eso, y le daba rienda suelta a mis obsesiones no note cuando Max se puso de pie y entrego la tableta llena de los ...
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