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Mi primera vez con una mujer

Autora: Adrianita, mexicana

8 min. Voy a comenzar diciéndoles que no soy nada del otro mundo, que no tengo un cuerpazo de película pornográfica como la mayoría de los relatos, pero si les digo que tengo mucha suerte para estar con los hombres que he querido y bueno les comento que soy delgada, morena clara con ojos café claros, cabello rizado poco mas abajo del hombro, con tetas talla 34c y un culito muy sabroso y paradito. Mi manera de vestir es sumamente femenino pues la mayoría de mi guardarropa esta compuesto de minifaldas bastante cortas, de ropa muy ajustada y casi todos mis coordinados son de sostén de media copa de esos que cuando los pezones se paran, se asoman por encima de la tela y la parte de abajo son tanguitas muy pequeñitas de esas que se meten tanto en la rajita como entre las nalgas de una forma deliciosa cuando caminas, he de confesarles que varias veces he alcanzado algún orgasmo tan solo con caminar y sentir ese tan rico roce.

Luego de varias relaciones con hombres, me estaban llamando mucho la atención las mujeres, cada vez que veía alguna que me llamara la atención me encantaba mirarle cuando las tenia de frente las tetas y la manera en que se les marcan los labios de la vagina bien abiertos cuando traen pantalón y de espalda obviamente me vuelven loca las nalgas paraditas, además de que las minifaldas definitivamente es mi punto mas débil y me gusta mucho ver como se ven las piernas cubiertas con algunas medias sobre todo negras y al muslo.

Les diré que trabajo en el área de comunicaciones de una empresa internacional, soy ingeniera en comunicaciones y por lo mismo y por suerte tengo mucho contacto con casi todo el personal de la empresa, hay una buena parte de mujeres, que contrario a lo que puedan pensar no somos las clásicas ingenieras toscas, por el contrario bastante femeninas y bueno hace poco me ascendieron de puesto y por ser un puesto de nueva creación no tenia secretaria y como conozco a una vecina de nombre Ivette, la cual me cae muy bien y en ese tiempo coincidentemente no tenia trabajo, le comente y unos días después ya estaba instalada como mi secretaria y bueno cuando nos estábamos poniendo de acuerdo en la forma en que íbamos a trabajar me confió que la falda de los uniformes que le habían dado eran muy cortos y que según ella no le lucían tan bien, aprovechando que estábamos las dos solas en la oficina, pues ya era tarde y casi no había ya nadie en el piso, a lo que luego de insistirle me dijo que estaba bien y se fue con sus uniformes al baño y pasados unos minutos salió con el primero que era de color azul marino y que me dejo con la boca abierta en cuando la vi bien, ya que en efecto era algo corta, pero eso me permitió ver lo firmes y bien formadas que son sus piernas y como ese día llevaba unas medias de las que se sostienen a medio muslo se le veía claramente el cinturón de encaje y la verdad es que tuve que hacer un gran esfuerzo para no levantarme de mi sillón y comenzar a tocarla, además de que sentí en esos instantes que mis pezones se comenzaban a ponerse duritos y mi entrepierna sintió una palpitación deliciosa, le pedía que diera vueltas y que caminara de espaldas a mi mostrándome sus bien formado trasero y así siguió con todos sus uniformes que en total eran siete, cuando estaba con el ultimo que era de un tono rosado muy bello que le hacia lucir su piel blanca me dijo que se quitaría las medias oscuras que no le iban bien y cuando estaba tomando el camino para ir hacia el baño para quitárselas y le pedí que lo hiciera ahí mismo que no tenia nada de malo y se sentó de la forma en que a mi me pareció lo mas sensual del mundo, en la orilla de un sillón y cruzando las piernas se subió un poco mas la falda con lo que me permitió ver una buena parte de sus muslos que me hicieron agua la boca y tomando el cinturón de su media derecha comenzó a bajarla y yo sin perderla de vista un solo segundo llego un momento en que pude ver la punta de su calzón negro que contrastaba deliciosamente con su piel y yo estaba ya realmente mojada y con mis pezones ya empezándome a doler de lo erectos que estaban y luego que se quito la primera media, hizo lo mismo con la otra y si con medias me gustaba mucho, déjenme contarles que sin medias era un verdadero poema de erotismo y se levanto de nuevo a lo que le comente que se veía extraordinariamente bien con sus uniformes y que debería de mirarse otra vez al espejo para apreciarse de mejor manera, estando de espaldas a mi le comente que sus medias se le habían quedado muy marcadas y comenzó a darse un masaje que hizo que definitivamente me quedara prendada de esta hermosa mujer y desde entonces me prometí a mi misma que seria ella la primera mujer en mi vida.

Con el tiempo habíamos logrado hacer un muy equipo de trabajo, seguido salíamos a comer y un día le hice un regalo a lo que se sorprendió y entrando a mi oficina me pregunto que cual era el motivo del mismo, le comente que era por su desempeño, me dijo que lo abriría mas tarde, pero insistí a que lo hiciera en esos momentos y así lo hizo, cuando logro abrir por completo el paquete puso una cara de sorpresa y de gusto a la vez y levantando la mirada con su carita sonrojada, me cuestiono sobre el regalo, pues lo que le había dado era un coordinado de seda de color negro, con un liguero y que desde que lo había visto en aquella tienda del centro comercial creí que a nadie se le vería tan bien como a ella y así se lo hice saber y muy contrario a lo que hubiera esperado me dijo que si me gustaría ver como le quedaba, a lo que obviamente conteste de manera afirmativa, me dijo que luego de que se fueran todos nuestros compañeros me lo mostraría y desde ese preciso instante el tiempo se me hizo enorme y debo de confesar que tuve que ir al tocador a masturbarme, pues era tanta mi calentura que no podía esperar y como mi tanguita se había humedecido decidí quitármela y guardarla en mi bolsa.

Mas tarde entro Ivette a mi oficina y me dijo que ya no había nadie en la oficina, me hizo que le prometiera que no me iba a levantar de mi sillón o de lo contrario se terminaría y bueno no me quedo mas que prometerlo y entonces apago una parte de las luces y comenzó a abrirse de una manera encantadora la blusa, uno a uno los botones hasta terminar con ellos, deslizando la tela primero por un hombro y luego el otro hasta que la dejo en el sillón, después fue el turno para sus medias, mismas que se quito poco a poco, logrado con esto ponerme muy caliente, pues ya me estaba tocando mis tetas por encima de mi vestido, con esto pude comprobar que el sostén le quedaba de maravilla, después siguió con sus medias, primero una y luego otra, igual las coloco con cuidado en el sillón al hacerlo se inclino sin doblar las rodillas dejándome ver una espectacular postal de su delicioso culo y ahora fue el turno de su faldita, misma que se quito con toda la cachondez habida en el mundo, pero no grotescamente sino luego de abrir los broches fue bajando centímetro a centímetro la tela hasta que teniéndola en las rodillas la hizo bajar con un rápido movimiento que llego hasta sus tobillos y al levantarla la hizo de nuevo sin doblar las rodillas y me ofreció el mismo espectáculo de unos momentos antes lo que me dio la oportunidad de constatar que la tanguita le quedaba de maravilla, pues se le enterraba deliciosa entre esas deliciosas nalgas deseando yo misma ser ese pedazo de tela.

Pero desde luego que yo no estaba quieta, pues ya tenia una mano debajo de la falda y me estaba metiendo un par de dedos que entraban y salían con toda la facilidad del mundo debido a la gran cantidad de fluidos que despedía mi almejita y en esos momentos se volvió hacia mi y me pregunto que que tal le quedaba, a lo que conteste que de maravilla, pero que seguramente era aun mas bella sin ese coordinado y sin decirme nada se fue acercando a mi escritorio y tirando las cosas que había en el se subió hasta que estuvo delante de mi y pude contemplar por primera vez de cerca ese cuerpo tan bello y me dijo que hacia tiempo que se había dado cuenta de la manera en que la miraba y que eso le hacia sentir muy bien, pues ella también se sentía atraída por mi y que por eso me había dado ese encantador espectáculo y luego de esas palabras ya no la deje terminar, pues le di un beso tierno y dulzón que me hizo sentir una descarga eléctrica por todo mi cuerpo y con mis manos fui directa a su senos sobándoselos por encima de la seda que se sentía muy bien pellizcándole por encima los pezones, pero sin dejar de besarla, ahora ese beso ya era muy húmedo, con nuestras lenguas luchando entre si, ella también me tenia tomadas las tetas y me pidió que me pusiera de pie, una vez que lo hice me lo quito a toda velocidad, pues me dijo que así estaríamos en igualdad de circunstancias y al hacerlo se sorprendió gratamente al darse cuenta de que no tenia puesta mi tanguita y seguimos besándonos solo que ahora yo le besaba sus mejillas, su cuello hasta que llegue a sus hombros tibios y con la boca le fui bajando los tirantes del sostén hasta que lo hice con los dos y así con su bra aun puesto le besaba sus tetas y le daba unas mordiditas en sus pezones hasta que le abrí el broche también con los dientes, era de los que se abrochan al frente y no me costo mucho trabajo, a la vez que con las manos no dejaba de acariciarle sus muy bien formadas nalgas y cuando le quite por completo el brassiere con la lengua comencé a formar circulitos por toda la piel de su teta izquierda pero sin rozar el pezón hasta que ya las tenia mojaditas con mi saliva y me lance sobre sus pezones a los que les entre con unas mordidas suaves, pero suficientes para lograr arrancarle unos sensacionales gemidos y ahora fui bajando por su espalda con la punta de mi lengua sin ninguna prisa hasta su cintura, sus nalgas, sus muslos, pantorrillas y hasta llegar a los deditos de sus pies, mismos que también se levaron sus besitos y luego de darle la vuelta fui subiendo igual por sus pantorrillas, rodillas, muslos y al fin llegue a la parte que le protegía la tela encima de su monte de venus, alcanzando a distinguir el olor a hembra que ya emanaba de su sexo, ahí me quede de rodillas ante ella dándole uno y mil besos sin dejar de masajear sus senos con mis manos, hasta que le quite su tanguita que ya estaba muy mojada en sus juguitos y así de pie le pedí que abriera sus piernas y le pase mi lengua por encima, déjenme contarles que los pelitos de su rajita los tiene muy cortos con un triangulito como indicando el camino hacia su clítoris y bueno luego de hacer ese bello ejercicio con mi lengua como por cinco minutos le pedí que se subiera al ...
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