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De niña a mujer

Autora: Supergirl18, venezolana

8 min. A pesar de tantos recuerdos, de tantas ganas, de tantas lágrimas, pues me tienes en tus manos aun, tu silueta caminando por mí sala mientras acostada en el sofá, después de haber recorrido tu cuerpo, después de haber empapado tu alma, después de amarte…

Les contare una historia, bueno no… Tal vez no sea una historia, sea un relato.

O tal vez no sea un relato, tal vez sea un corto cuento...

Llegar a tu no fue sencillo, pero dicen que eso que vale la pena no lo es, me llevas 5 años, tú te encontraste una niña empezando a sentir, empezando a creer, y con dudas pero con amor, yo me encontré una mujer magistral, adulta, luchadora y con muchas metas… pero sin corazón.

Nos encontramos o nos conocimos un día de esos que dan por llover toda la tarde y noche, estaba en una panadería esperando que cesara un poco la lluvia para irme a mi casa, y entraste tu, completamente mojada, con tu pelo alborotado, con una chaqueta de cuero negro y labial vinotinto que casi ni se notaba, pero con tu gran olor… Pediste un café, estabas completamente empapada y llena de frio. Yo te miraba de reojo, tu belleza era única, un señor al lado tuyo comenzó a hablar del clima y otras trivialidades que muy poco te importaba escuchar, el señor buscaba la manera de llamar tu atención y tu no le contestabas nada, hasta que se le ocurrió la brillante idea de decir un chiste tremendamente malo, que volteaste a mirarlo con cara de matarlo, y a mí me dio por intervenir diciendo “Yo hago chistes peores, no quiero imaginar cómo me verías”, tus ojos se posaron en los míos y una media sonrisa apareció en tu rostro, una ligera alegría apareció en mi, hasta que te acercaste y dijiste “El chiste nunca es malo, es depende quien lo cuente”.

Y de repente nos encontramos en una mesa tú y yo, hablando de cosas estúpidas mientras llovía cada vez más, te pedí algo para que comieras quisiste pagar y no te deje, arreglabas tu cabello como podías y cada vez que podías decías que estaba horrible y yo lo veía sexy en ti.

Siempre fui un poco más madura para mi edad, y lo comprobé contigo… La lluvia comenzaba a cesar, nuestra platica acababa lo sentía, pero tú no te despegabas de mi, seguimos hablando de muchas cosas y tu teléfono sonó, haciéndote caer en cuenta que era sumamente tarde y debías irte, me pediste mi numero y yo gustosa te lo di, agradeciéndome a todo te vi irte de allí, esperando nuevamente volverte a ver, aunque sea un poco.

Paso prácticamente un mes para volver a tener contacto contigo, un mensaje apareció de repente y me saco de mi cama, querías saber si podíamos ir a una feria. El mensaje lo respondí pero no quería parecer desesperada, así que solo acepte, me diste hora y fecha.

Llegue antes a la feria, fui a comprar un poco de palomitas y un refresco, estaba comiendo cuando te vi llegar, tenias una camisa roja con rayas blanca y un pantalón blanco pero muy fresco para la ocasión, te acercaste a mí y me diste un beso en la mejilla… ¡Quien diría que tu olor iba a volverse mi mayor fascinación! Comenzamos a caminar y a te dio por montarte en muchos sitios, cualquier cosa que te provocara te lo cumplía, era lindo verte sonreír.

Para cualquiera yo a tu lado era como una hija, para mí era un orgullo tener una mujer al lado de tu forma. Ya se iba haciendo de noches y nos sentamos en un mueble a descansar, comenzaste a hablar de tu trabajo, que te ocupaba muchísimo tiempo y para ti era muy bien distraerte, que mi compañía te resultaba agradable, esperabas que días así se repitieran mucho más seguido, viste la hora y decidiste que era tiempo de irte, al despedirnos mi boca fue a parar muy cerca de la tuya y a diferencia de que lo imagine, te pusiste muy nerviosa, dejándome ahí con un corazón latiendo deprisa y tu olor en mi.

¿Quién iba a decir que ese era el primero de muchos días? ¿De 7 años? Creo que nadie.

Las salidas se volvieron costumbres, tu picardía aumento, tu coquetería me mataba, tu rebeldía y tu toque de mujer hacia que creciera tu gusto en mi. Hasta que fue en una salida al cine nuestro primer beso, cuando te agarre el cuello y profundice el beso, tu respiración aumento, mi mano bajo por tu espalda, y la metí debajo de tu blusa, tus manos se posaron en mi rostro y una de ellas se fue a mi pelo acariciándolo, al detener el beso sin quererlo tu mirada estaba encendida, tu pedias más, y dejamos el cine a paso veloz, fuimos a parar en un hotel… Hotel Sabanez, Piso 4 Hab 354, aquel hotel que paso a ser nuestro nido por un tiempo, donde luego te abrí paso a mi casa. Esa noche, aquella noche donde te hice mía por primera vez.

Al abrir la puerta de la habitación, la cerraste de golpe y te aventaste sobre mí, pero te trate de calmar, quería tener el control yo a pesar de tu tener más experiencia (O eso creía). Te relaje, me dedique a acariciarte allí las dos de pie, con mis manos, dedique el tiempo necesario de recorrer tus brazos, acariciarlos, te acomoda el pelo del hombro y aprovechaba para ir a dar unos cuantos besos por ahí, al llegar a tu clavícula, te tensaste quien iba a creer que era de tus partes más sensibles, tu olor me tenia mal… Estabas allí toda mujer, toda madura a mis pies, a mi merced dejándote ser, te agarre por la cintura, y te iba encaminando hacia atrás para llegar a la cama y recostarte allí, puse mi peso en mi brazo para no caer encima de ti, mantenías tus ojos cerrados mientras bajaba por tu cuerpo, y comencé a despojar tu ropa que hace rato me incomodaba, quitarte tus medias largas era lo más placentero porque iba besando cada parte de tus piernas y eso te encantaba, besando cada parte de cuerpo, hasta subir a tus pechos y los besaba para luego acariciarlos, llegaba a tu boca tu jugabas con ella mientras mis manos se adueñaban de tu cuerpo, te acariciaba lentamente tu abdomen hasta bajar a tu centro y al tocarlo te sobresaltas y tu respiración aumenta, mis dedos están allí rozando para incrementar tu deseo, tus labios muy cerca de los míos siento como tu aliento sale de tu boca y yo solo sonrío, y en un pequeña voz escucho “Hazlo por favor”… Solo respondí “Shhh, siente nada más”, para besarte y a la misma vez entrar en ti, tu cuerpo se aferro a mi espalda, y justo allí te diste cuenta que aun tengo ropa, como loca comenzaste a quitarme la camisa aunque lo hacías torpemente mientras yo seguía entrando y saliendo, perdías la conciencia de lo que hacías de momento, mi camisa cayó y con ella apareció tu orgasmo, un grito salió de tu boca al calle con un beso, y me besaste con tanta pasión, con tanta lujuria de la que nunca tuve o llegue a sentir alguna vez, me quisiste devolver el gesto pero no te deje, solo te acostaste en mi pecho, acariciabas mi abdomen y jugabas con él, yo pensaba muchas cosas, entre ellas que tú me vuelves loca pero no te lo demuestro, un gracias salió de tus labios en ese momento, decidí subir tu rostro, vi tus ojos llorosos y no sabía porque, te bese y te aferre a mi, queriéndote explicar con afectos lo que con palabras no puedo. Al rato te levantaste, debías irte y así fue… Esa se convirtió en muchas noches, donde cada vez te hacía más mía, y yo también fui tuya.

Al comenzar a entrar a mi casa, fuiste siendo más parte de mi, tu persona verla caminando por mi cuarto, quedar las sabanas a tu olor, y que tus acciones quedaran en mi cuerpo me iban encantando más, hasta que una noche tu marido llamo y me entere que era tu secretaria. ¡Esa era la mentira de todas las noches, estabas con tu secretaria trabajando!

Gran trabajo me cuestioné, nunca te reclame nada, solo comencé a alejarme, decidí ya no verte, y así lo hice, tus llamadas se hacían más constantes, tus mensajes desesperados queriendo saber de mi, o que había pasado me aturdían. Un día de esos decidí despejarme la mente y fui a una disco y allí estuve con una chica, por esa noche solo esa noche quería pasar el rato y ella lo entendió así…

Estaba llegando a mi casa cuando vi un carro estacionado al frente, me pareció extraño nunca lo había visto, al bajarme con la chica y acercarme a mi puerta te vi allí agachada, y al levantar la vista y verme tu mirada cambio, vi dulzura en ella, pero al ver a la chica te levantaste apurada, comenzaste a reclamar que hacia ella aquí, que quien era ella, te alteraste demasiado, yo no sabía cómo reaccionar, te agarre por las manos y tu tan alterada no te dejabas agarrar hasta que te abrace por la cintura y comenzaste a golpearme, en un acto cansado de luchar te aferraste a mí y comenzaste a llorar, la chica no sabía que hacer allí, y se alejo por unos minutos.

Unos minutos después que escucho tu llanto cesar, te dije “Hey” y levantaste la vista, ahí a milímetros de mí, con tus ojos llorosos y tu olor matándome, lo único que dijiste fue “No me dejes”… te solté recordando tu mentira, y no te dejaste soltar te abrazaste a mi cuello comenzando a gritar “Discúlpame por mentirte, no sabía cómo decirlo pensé que esto sería de tiempo, pero se volvió importante para mi”… en cada palabra ibas bajando el tono de voz, me soltaste y hablaste sorprendiéndome con tus palabras.

“Cuando te conocí, tenia semanas de casada, una vida genial pero tu cambiaste algo en mi, tú me tratabas como nadie lo había hecho, ni siquiera él, eso me comenzó a gustar, ese beso tu beso, la manera de acariciarme, la manera de tocarme, aquella dulzura, aquella delicadeza, aquel toque tuyo, tú me hiciste mujer, tú me llenaste, tú me hiciste sentir como nadie lo había hecho, tu chiquita conquistaste a una niña y la hiciste mujer, yo… yo me enamore de ti”

Sus lágrimas ya no paraban, le dije que me diera un minuto… Me aleje a hablar con la chica, le pague y no quiso aceptarlo, me dijo que fuera y estuviera con ella, que no la deje ir, le sonreí y fui de nuevo a hablarle. Estaba enojada, y se iba cuando la agarre por el brazo y la jale a mí y la bese, la bese y no se opuso, sus manos subieron a mi cuello ...
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