peperonity.net
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
Stay logged in
Forgot login details?

Login
Stay logged in

For free!
Get started!

Text page


catqb lq - Newest pictures Animals/Nature
poetas.s.peperonity.net

-=Andres Sanchez Robayna=-

"...Sé que te gusta extraviarte, y a veces,
me lo pides tirando de la mano, apresada..."

*******************

Reseña biográfica

Poeta español nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1952.
Cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, donde finalizó su Doctorado en 1977.
Es catedrático de Literatura Española en la Universidad de La Laguna, fundador y director de las revistas Literradura hasta 1976 y Syntaxis de 1983 a 1993. Notable crítico y ensayista, ha publicado diferentes estudios y ensayos centrados en la literatura del Siglo de Oro y en la del siglo XX.
Ha desarrollado asimismo una amplia labor de traducción poética,
con versiones de poetas de lengua francesa, inglesa, portuguesa y catalana.
Recibió el Premio de la Crítica por su libro de poemas «La roca» en 1984, y el Premio Nacional de Traducción en 1982 por su versión de la «Poesía completa» de Salvador Espriu.
Parte de su obra está publicada en los siguientes libros:«Día de aire» en 1970, «Clima» en 1978», «Tinta» en 1981», «Palmas sobre la losa fría» en 1989, «Sobre una piedra extrema» en 1995 y «El libro, tras la duna» en el año 2002.





*******************




DESEO DE VERANO

El verano alumbró las laderas de nuevo,
con otro sol más puro cegó las hondonadas,
incendió la morera. Sobre el torso del día
dejó sus secos signos, el fuego material.

Ave, sobre la tierra desnuda del verano,
muestra tu sombra breve. En el aire callado,
o en el solo susurro de incesantes abejas,
enséñanos tu vuelo contra la eteridad.

De "Sobre una piedra extrema" 1995







EL DURMIENTE QUE OYÓ LA MÁS DIFUSA MÚSICA

Las delicadas espaldas del sueño
remontan rojas el océano,

nubes de densidad calurosa
al extemo del día abovedado,

el mar en esta brisa de verano.
La más difusa música, en el sueño,

la visión más intensa,
las olas prolongadas y el sol y los pinos

giran con esas olas y ese aire que él sueña.
Las nubes son su espalda.

Ni el sol ni la mañana serán ya que para él
un sol o una mañana o un azul ilusorios.

De "Clima" 1978







EL VASO DE AGUA

A Ramón Xirau

El vaso no es una medida. El vaso en pleno mediodía. el vaso es de un cristal ligero, muy delgado, delicadeza medida, estancia bajo el sol. El vaso de agua es un ensayo de quietud.

El sol bebe con un sorbo invisible. El sol sin uñas, quieto y rasgado.

El vaso está en reposo bajo el sol. y bajo la mirada, erguido y soleado. El vaso es la mirada. El vaso quieto bajo el sol rasgado.

Todo sucede en una ausencia. El vaso de agua estaba. Pero puedo dejar de pensar en lo que miro o escucho. Puedo dejar de decir lo que me miro o escucho. Sólo existe la verja de hierro recorrida por flores perezosas, al aire quieto, la terraza a esta hora crecida y plena.

El sol confluye aquí y allá, y presencia y ausencia son formas giratorias. En la terraza del sol quieto y vacío una hoja dibuja su sombra y ésta le devuelve su presencia, y la luz entre y sale del vaso de agua abatido por sombras dispersas, y el sol busca pulsar cada cosa, y todo le devuelve
su ser -y cuando se detiene sobre el vaso, luz recta y presencia obediente, el vaso no echa sombra alguna sobre la mesa de la terraza de quietud.

De "La Roca" 1984








EL VASO DE AGUA 2

el vaso no es una medida
sino su estancia solamente

una terraza pide al sol:
sólo la luz en que se basa

más alto el vaso no es más alto
ni menos hondo si se alza

terraza alta en su mañana
o luz altiva ya le bastan

lo que reposa en él reposa
sin ser más cosa que mirada

De "La Roca" 1984







FLUYE, FLUYE SIN FIN...

Fluye, fluye sin fin, oh tejido invasor, oh red que ciernes.
Fluye secamente de toda ausencia oscura. Fluid, rayos ex-
tensos, sobre los arenales. Salid densamente de la ausen-
cia, sed, ahí, llamas en el trono del ojo. Oigo como un mur-
mullo en las dunas del fondo y aún no hay hojas ni pasos
ni pensamientos en los pasajes del espacio sediento. Que
venga rumor de fibras y de lacas en la hora altiva sobre los
médanos. Ahí están los maderos, los corchos y las planchas
de cobre bajo el cielo segmentado y rodante, y las olas, y
el polvo; también ellos te aguardan. Da, luz, tu paso entero.
Llégate hasta la lengua que jadea. Sé el agua de esta nada.

De "Tinta" 1981







LA ABUBILLA

En la hierba del cielo, o de los mundos,
el animal levanta el vuelo breve,
la cabeza incendiada, el cuerpo astuto,
la cresta reflejada por los charcos del tiempo.

Lo vi en días de luz que no regresa,
pero un niño regresa. Un niño, ahora,
cuida su pata herida junto a una casa blanca,
en el tiempo sin tiempo y en el no de la luz.

De "Fuego blanco" 1992









LA ESTRELLA

Non dormía e cuydava
Pedr'Eanes Solaz

Cruzó, fugaz, la estrella, y en la hierba
dejó un rastro de luz. La casa blanca
en medio de la noche supo sólo
el latido, el fulgor entre los árboles.

Tú dormías. La grava silenciosa
se llenaba de noche, la bebía
en las negras aristas, en sus poros
de oscuridad de piedra absorta, amada.

Grava fulmínea, ahora en silencio yerto
junto a la casa a oscuras. Los aleros
daban sombra de luna, fría, fresca
sombra en las losas grises que miraba

desde el salón al mar, que se extendía
como otra losa gris, iluminada.
Salí a esa sombra, hasta las jardineras
tocadas por el soplo de la noche,

el aliento invisible, aire desnudo
de sí, de mí, sobre el geranio a punto
de arder. -No vi el geranio en llamas
fijo en la oscuridad, vi la inminencia

de una cerrada combustión, la acacia
y su ceniza más allá del tiempo,
el ramaje y el cuerpo, tu sonrisa
entre la luz de enero y el reposo

del mar abajo, también él desnudo.
La luna sobre el muro blanco teje
sombras de ramas, y el helecho umbrío
se ofrece grácil, habla con la sombra.

Fui por la hierba hasta las agitadas
acacias, hasta el muro, y una calma
llenaba el aire aun en la agitación
y en la inquietud de los ramajes, clara

calma en la hierba, y contra el muro puse
la mano en su quietud. Tocaba el mundo.
Tocaba un orden, una calma, el aire
entre el mar y la acacia, y recordaba

tal vez la luz y su destino oscuro.
Entré. Volví a mirar la hierba, el cielo,
la casa silenciosa. Allí tu cuerpo
brilló en la oscuridad. y vi la estrella.

De "Palmas sobre la losa fría" 1989








LA PRUEBA

Mira: a punto estás de penetrar en el bosque.
Vas a dejar la casa blanca de la cima,
tan plácida, tan llena de música y sosiego,
y ahí te espera el bosque impenetrable.

Irremediablemente deberás cruzarlo;
el bosque que desciende por ladera escabrosa,
el bosque en que no hay nadie
y el bosque en que puede haber de todo,
el bosque de humedades venenosas,
morada de lo negro
y de una luz que enturbia la mirada.

Entra en él con cuidado y sal sin prisas,
mas nunca se te ocurra abandonar la senda
que desciende y desciende y desciende.
Mira mucho hacia arriba y no te olvides
de que este tiempo nuestro va pasando
como la hoz por el trigo.

Allá arriba, en las ramas,
no hay luces que te cieguen si es de día.
Y si fuese de noche,
la negrura más honda la siembran faros ciertos.
Todo lo que está arriba guía siempre.

Mira, te espera el bosque impenetrable.
Recuerda que la senda que lo cruza
-la senda como río que te lleva-
debe de ser dulce y no boa untuosa
que repta y extravía en la maraña.
Que te guíe la música que dejas
-la música que es número y medida-
y que más alta música te saque
al fin, tras dura prueba, a mar de luz.

De "Palmas sobre la losa fría" 1989









LAS NUBES

Pasan las nubes blancas. En la tierra
indescifrable, el matorral oscuro,
la fijeza del tojo. Arriba, el cuerpo errante
del cúmulo en el nudo de la luz.

Pasar, como las nubes,
los cielos arrasados del verano tardío,
atravesar la claridad, herido,
en los ojos dolor, un cardo entre las manos.

De "Sobre una piedra extrema" 1995








LAS PRIMERAS LLUVIAS

La tierra de que hablo, hacia noviembre,
conoce el viento. Llega, desde el este,
hasta los arenales como un ave sedienta,
soplas las aguas negras. Esta noche
removió los postigos mal calzados
y agitó la palmera. En los cristales
chillaba como un pájaro perdido.

Dibujará en la grava algún signo remoto,
y veré casi al alba las huellas del fragor
sobre los restos del volcán, el naufragio ...


This page:




Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top
.