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junio jesc bas y hombre orando - Newest pictures
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:*:Bobby: cuando no puedes ser fuerte por ti mism;


Cómo médico dedicado al cuidado de los niños, tengo la fortuna de experimentar a diario la extraordinaria energía, fortaleza y fe de los físicamente más frágiles entre nosotros. Uno de tales casos tiene que ver con Bobby, un niño de cinco años a quien le habían diagnosticado leucemia cuando apenas tenía cuatro.

El cáncer de Bobby había sido controlado, ya no padecía de esta enfermedad, y había venido al hospital para someterse a una serie de pruebas.

Bobby tenía ojos de un azul muy intenso y una tímida sonrisa que a primera vista no revelaba la sabiduría que había adquirido durante ese año de lucha contra el cáncer. Él había perdido todo el cabello como consecuencia de la quimioterapia, que muchas veces lo dejaba nauseabundo y sin ganas de comer. Había pasado por numerosos procedimientos y tratamientos dolorosos y este día no era la excepción.

Sabía exactamente lo que le esperaba, ya había pasado por lo mismo antes. Le expliqué lo que íbamos a hacer, y por qué, yla importancia de que permaneciera muy quieto. Bobby me aseguró que no se movería, y me prometió que las enfermeras y tecnólogos que lo atendían no iban a tener que sujetarlo a la camilla.

Antes de empezar, Bobby preguntó:

- Dr. Brown, ¿está bien si recito el salmo 23 mientras me pincha?

- Por supuestos, me parece bien -le dije y comenzamos nuestra labor.

Bobby recetó bellamente, sin derramar ninguna lágrima ni moverse. El procedimiento se realizó sin contratiempos. Bobby, con su tierna sabiduría, trataba de tranquilizarme:

- Dr. Brown, eso realmente no me dolió mucho.

Todos sabíamos que sí le había dolido. Entonces Bobby me tomó por sorpresa cuando preguntó:

- ¿ Dr. Brown, se sabe usted el salmo 23?

- Claro que sí, respondí.

- ¿ Puede decirlo de memoria como yo ? -se dirigió a mí, mostrándose un poco dubitativo.

- Vaya, no estoy seguro, pero creo que puedo hacerlo -le dije, al percatarme de que no tenía escapatoria.

- Entonces recítelo en frente de todos -señaló Bobby.

Comencé a pronunciar el salmo equivocándome en cada verso. Mi interpretación fe bastante pobre comparada con la de Bobby, y eso que yo no tenía ninguna aguja clavada en la espalda. Me di cuenta que todos los profesionales de delantal blanco que estaban en la sala trataban de escabullirse por miedo a ser los próximos invitados a recitar, una posibilidad mucho más aterradora que la de actuar ante un gran auditorio.

El encantador y calvo Bobby nos dijo a todos:

- Saben, ustedes deberían aprenderse el salmo 23 de memoria, porque cuando uno lo recita en voz alta, Dios te escucha y reconforta tu corazón todas las veces que no puedes ser fuerte por ti mismo.

…Puesto que el reino de Dios pertenece a aquéllos que depositan su confianza en él.
Salmo 23

El Señor es mi pastor nada mi faltará…

Tomado de: Sopa de pollo para el alma
del cristiano.



******************

How doctor devoted to childcare, I have the fortune to experience the daily extraordinary energy, strength and faith of the physically weakest among us. One such case has to do with Bobby, a child of five years who were diagnosed with leukemia when he was barely four.

Bobby cancer had been controlled, no longer suffered from this disease, and had come to the hospital to undergo a series of tests.

Bobby had blue eyes of a very intense and a shy smile that at first glance did not reveal the wisdom he had acquired during the year to combat cancer. He had lost all her hair because of chemotherapy, which often left the nauseating and no desire to eat. He had gone through many painful procedures and treatments and this day was no exception.

He knew exactly what he expected, had already gone through the same thing before. I explained what we were going to do, and why, andthe importance that remain very still. Bobby assured me that not move, and I promised that the nurses and technologists who served as iban not have to hold the stretcher.

Before you begin, Bobby asked:

-- Dr. Brown, is well if recite Psalm 23 while I click?

-- Of course, I feel well-told and we started our work.

Bobby prescribed beautifully, without shedding any tears or move. The procedure was carried out smoothly. Bobby, with her tender wisdom, sought to reassure:

-- Dr. Brown, it does not really hurt a lot.

We all knew that it had hurt him. Then Bobby took me by surprise when asked:

-- Dr. Brown, we know you Psalm 23?

-- Yes, I replied.

-- Can you say memory like me? - wrote to me, showing a little hesitant.

-- Oops, I'm not sure, but I think I can do it-I told him, to realize that he had no escape.

-- Then recítelo in front of all-Bobby said.

I started to utter the psalm wrong in every verse. My faith interpretation rather poor compared to Bobby, and that I had no needle nailed in the back. I realized that all white apron professionals who were in the courtroom were trying to slip for fear of being invited to recite the next, a far more frightening possibility that the act before a large auditorium.

The bald and charming Bobby told us all:

-- You know, you should learn Psalm 23 memory, because when one recites it aloud, God listens to you and comfort your heart every time that you can not be strong for yourself.

… Since the kingdom of God belongs to those who place their trust in him.
Psalm 23

The Lord is my shepherd my lacking anything…

Taken From Chicken Soup for the soul of a Christian.



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