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-=Canicas Rojas=-

Red Marbles

º¤☆¤º
Colaboración de Ivonne


This page includes the English version You can read the English version of this release at the end of page


Canicas Rojas

Durante los duros años de la Revolución, en un pueblo pequeño de Aguascalientes, México, solía ir al almacén del Sr. Muro para comprar productos frescos. La comida y el dinero faltaban y el trueque se usaba mucho.
Un día en particular, el Sr. Muro me estaba empaquetando unas papas. Cuando de repente me fijé en un niño pequeño, delicado de cuerpo y aspecto, con ropa rota pero limpia que miraba atentamente una caja de peras frescas.

Pagué mis papas pero también me sentí atraído por el aspecto de esas peras. ¡Me encanta el dulce de pera y las papas frescas! Admirando las peras, no pude evitar escuchar la conversación entre el Sr. Muro y el niño.

“Hola Toño, ¿Cómo estás hoy?”“Hola Sr. Muro. Estoy bien, gracias... solo admiraba las peras... se ven muy bien”.“Sí, son muy buenas. ¿Cómo está tu mamá?”“Bien. Cada vez más fuerte”.“Bien. ¿Hay algo en que te pueda ayudar?”“No Señor. Sólo admiraba las peras”.“¿Te gustaría llevar algunas a casa?”“No Señor. No tengo con que pagarlas”.

“Bueno, qué tienes para cambiar por ellas?”“Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa”.“¿De veras? ¿Me la dejas ver?”“Acá está. ¡Es una joya!”“Ya lo veo. El único problema es que ésta es azul y a mí me gustan las rojas”.“¿Tienes alguna como esta, pero roja, en casa?”“No exactamente, pero casi”.“Hagamos una cosa. Llévate esta bolsa de peras a casa y la próxima vez que vengas muéstrame la canica roja que tienes”.“¡Claro! Gracias Sr. Muro”.

La Sra. de Muro se me acercó a atenderme y con una sonrisa me dijo, “Hay dos niños más como él en nuestra comunidad, todos en situación muy pobre.

A Salvador le encanta hacer trueque con ellos por peras, manzanas, tomates, o lo que sea. Cuando vuelven con las canicas rojas, y siempre lo hacen, él decide que en realidad no le gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de mercadería y la promesa de traer una canica color naranja o verde tal vez”.

Me fui del negocio sonriendo e impresionado con este hombre. Un tiempo después me mudé a Guadalajara pero nunca me olvidé de este hombre, los niños y los trueques entre ellos.

Varios años pasaron, cada uno más rápidamente que el anterior. Recientemente tuve la oportunidad de visitar unos amigos en esa comunidad en Aguascalientes. Mientras estuve allí, me enteré que el Sr. Muro había muerto.

Esa noche sería su velorio y sabiendo que mis amigos querían ir, acepté acompañarlos. Al llegar a la funeraria, nos pusimos en fila para conocer a los parientes del difunto y para ofrecer nuestro pésame.

Delante nuestro, en la fila, había tres hombres jóvenes. Uno tenía puesto un uniforme militar y los otros dos unos lindos trajes oscuros con camisas blancas.

Parecían profesionales. Se acercaron a la Sra. Carmelita, quien se encontraba al lado de su difunto esposo, tranquila y sonriendo. Cada uno de los hombres la abrazó, la besó, conversó brevemente con ella y luego se acercaron al ataúd.

Los ojos cafes llenos de lágrimas de la Sra. Carmelita, los siguió uno por uno, mientras cada uno tocaba con su mano cálida, la mano fría dentro del ataúd. Cada uno se retiró de la funeraria limpiándose los ojos. Llegó nuestro turno y al acercarme a la Sra. De Muro le dije quién era y le recordé lo que me había contado años atrás sobre las canicas.

Con los ojos brillando, me tomó de la mano y me condujo al ataúd. “Esos tres jóvenes que se acaban de ir son los tres chicos de los cuales te hablé. Me acaban de decir cuanto agradecían los “trueques” de Salvador.

Ahora que Chava no podía cambiar de parecer sobre el tamaño o color de las canicas, vinieron a pagar su deuda. Nunca hemos tenido riqueza” , me confió, “pero ahora Salvador se consideraría el hombre más rico del mundo”.

Con una ternura amorosa levantó los dedos sin vida de su esposo. Debajo de ellos había tres canicas rojas exquisitamente brillantes.

Moraleja de la Inspiracion Canicas Rojas:
- Seremos recordados por nuestras palabras , sino por nuestras acciones.

- La vida no se mide por cada aliento que tomamos, sino por las cosas que nos quitan el aliento.

- Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora para apreciarla, un día para amarla, pero una vida entera para olvidarla.

Autor de Inspiracion Canicas Rojas: Desconocido

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English version

It may contain errors of translation / We apologize for any inconvenience

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Rojas Canicas

During the hard years of the Revolution, in a small town of Aguascalientes, Mexico, used to go to the store. Wall to buy fresh produce. The food and money missing and barter was used a lot.
One day in particular, Mr. Wall I was packing some potatoes. When suddenly I look at a child, delicate body and appearance, with broken but clean clothes that looked carefully a box of fresh pears.

I paid my potatoes but also I was attracted by the appearance of these pears. I love the sweet pear and fresh potatoes! Admira pears, I could not avoid hearing the conversation between Mr. Wall and the child.

"Toño Hello, How are you today?" Hello Mr. Wall. I'm fine, thanks ... only admired pears ... looks very good. "Yes, they are very good. How is your mother? "" Good. Increasingly strong. "" Good. Is there anything that I could help you? "" No Lord. Only admired pears. "Would you like to take some home?" "No Lord. I do not have to pay that. "

"Well, what you have to change for them?" The only thing I have is this, my most valuable marble. "Really? Will I see the stop? "" Here it is. It's a gem! "" Ya see it. The only problem is that it is blue and I like red. "" Do you have any like this, but red at home? "" Not exactly, but almost. "Let us make one thing Take this bag of pears and home the next time you come show me the red marble that you have. "Of course! Thank you Mr. Wall. "

Ms. Muro approached me to meet with a smile and told me, "There are two more children like him in our community, all in very poor situation.

A Salvador loves barter with them for pears, apples, tomatoes, or whatever. When they return with the red marbles, and if they do, he decides that really does not like so much red, and will send them home with another bag of merchandise and the promise of bringing a marble orange or green perhaps. "

I left smiling and business impressed with this man. One time after I moved to Guadalajara but I never forgot this man, children and barter between them.

Several years passed, each faster than the previous one. I recently had the opportunity to visit some friends in this community in Aguascalientes. While I was there, I learned that Mr. Wall had died.

That night would be his wake and knowing that my friends wanted to go, I agreed with them. Upon arriving at the funeral, we in a row to meet relatives of the deceased and to offer our condolences.

Our front in the row, there were three young men. One had placed a military uniform and the other two some pretty dark suits with white shirts.

They seemed professional. It approached Mrs. Carmelita, who was next to her late husband, calm and smiling. Each of the men hugged, kissed, talked briefly with her and then approached the coffin.

The eyes filled with tears cafes Mrs. Carmelita, followed them one by one, while each played with his hand warm, cold hand inside the coffin. Each withdrew from the funeral home cleaning our eyes and our turn came to approach the Mrs. De Muro told him who he was and he remembered what I had counted on the marbles years ago.

With eyes shining, it took me by the hand and led me to coffin. "Those three young men who just go are the three guys with whom you spoke. As I just said appreciated the "barter" of Salvador.

Now that Chavan could not change his mind on the size or color of the marbles, came to pay their debts. We have never had wealth, "I confided," but now Salvador is considered the richest man in the world. "

With a loving tenderness lifted the lifeless fingers of her husband. Below them were three exquisitely bright red marbles.

Moraleja of inspiration Canicas Rojas:
-- Will be remembered by our words but by our actions.

-- Life is not measured by every breath we take, but by the things that we take away their breath.

-- They say it takes one minute to find someone special, an hour to appreciate a day to love her, but a lifetime to forget.

Author of inspiration Canicas Rojas: Unknown


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