peperonity.net
Welcome, guest. You are not logged in.
Log in or join for free!
 
Stay logged in
Forgot login details?

Login
Stay logged in

For free!
Get started!

Text page


marzo uv eb - Newest pictures Animation Comics/Fantasy/Anime Wallpaper pics Animated Wallpaper
reflexiones.peperonity.net

=-'Busca tu suerte=-'



Busca tu suerte Hasta de un pedazo de palo puedes hallar tu suerte…
Había una vez un pobre hombre que nació pobre, creció pobre y era aún pobre cuando se casó.
Era tornero de oficio. Esto es, hacía mangos y anillos para los paraguas y sombrillas. Ponía un pedazo de madera en el torno y salía suave y redondito como él deseaba. Ustedes, de seguro, han visto en los paraguas muchos de los mangos que él hacía.
Pero el pobre hombre ganaba muy poco con este trabajo. Tenía lo absolutamente necesario para vivir de manos a boca, como dicen vulgarmente. ¡Pobre hombre!
-Nunca encontraré mi suerte. ¿Dónde estará mi buena estrella? -, se decía cuando pensaba en sus hijos y cavilaba en lo mucho que tenía que trabajar para vivir tan mal.
Y les advierto que ésta es una historia verídica. Podría decirse el país y el pueblo donde el hombre vivía. Pero eso no viene al caso.
Alrededor de la casa de este hombre florecían los serbales y sus moras agrias y rojas se maduraban como si fueran la mejor de las frutas; mas no eran buenas para comer.
En su jardín también crecía un peral, pero nunca había dado fruta. Ni una pera habían probado los niños. Sin embargo, en aquel árbol estaba su suerte.
Un día, mientras los niños jugaban en el jardín, vieron una pera muy pequeña y corrieron a dar la buena noticia a sus padres. Estos, al examinarla, hallaron que era una pera deforme, dura y seca.
Aquella noche hubo un fuerte temporal. El viento soplaba con furor. Se oía el silbido entre las ramas de los árboles. Las casas parecían temblar, las ramas de los árboles y hasta árboles enteros caían al suelo arrancados de raíz o hechos pedazos.
A la mañana siguiente daba pena ver las huertas y las calles cubiertas de hojas y ramas.
Los niños salieron al jardín para limpiarlo y allí entre las ramas estaba un gancho con la raquítica pera. Lo recogieron y lo llevaron al taller del padre. Este, en broma y para distraer a los niños, se puso a hacer peras de madera del tronco de la rama.
¡Y qué bonitas salían! Suaves y torneadas. Una grande, otra grande, otra mediana y otra más y muchas más pequeñas.
¡Cuánto se divirtieron los niños! El árbol estaba dando peras, por fin, aunque eran de madera. Los niños jugaban con ellas y las hacían dar vueltas como si fueran trompos.
Entonces vino la estación de las lluvias y, como es natural se necesitaban paraguas para salir a la calle. Esta familia de quien les estoy contando, tenía solamente un paraguas muy viejo.
Cuando el viento soplaba con fuerza el paraguas se volvía del revés.
Dos o tres veces se rompió, pero nuestro hombre siempre lo arreglaba sin demora, porque ése era su oficio. Pero, por bien que él lo arreglaba, cuando alguien trataba de cerrarlo, la tirilla y el botón, con que el paraguas se conservaba enrollado, se rompían.
Ya el padre no sabía de qué manera arreglarlo cuando un día el botón se rompió otra vez. Mientras lo buscaba por el piso, dio por casualidad, contra una de las peritas de madera que él había torneado para los niños y con las cuales todavía jugaban de cuando en cuando.
-”No puedo hallar el botón pero esto servirá lo mismo”-, dijo tomando la pera.
Hizo un agujero de extremo a extremo en el centro de la pera, pasó un cordón por el agujero y vio con sorpresa y alegría que el pedazo de palo en forma de pera desempeñaba a las mil maravillas las veces del botón. Además era más curioso y más bonito esta clase de botón.
Al año siguiente cuando el hombre envió mangos para paraguas a la ciudad, también mandó algunos de estos broches originales que él curiosamente había inventado de un pedazo de la rama de un peral, que el viento había derrumbado.
El no sabía el resultado que iba a tener; lo cierto es que al poco tiempo empezó a recibir pedidos de miles y más miles de las curiosas peras de madera.
En la fábrica de paraguas de la ciudad habían hecho algunos paraguas con broches de estas peras y los habían enviado a América. Las gentes habían notado que estas peritas eran el mejor cierre para los paraguas. Los comerciantes pidieron que todos los paraguas se fabricaran con tales broches.
Y nuestro hombre torneaba peras y más peras! El árbol entero se convirtió en peras. Todas las vendía y esto le trajo dinero, mucho dinero.
Poco a poco fue aumentando su negocio hasta que llegó a tener un gran taller con muchos trabajadores que le ayudaron. Ya no tenía que sufrir. Sus hijos y su esposa tenían todo lo que les hacía falta y él se sentía feliz. A menudo, muy a menudo, decía:
-”¡Aquel peral que parecía tan estéril fue mi salvación! ¡Allí está mi felicidad! La suerte puede hallarse hasta en un pedazo de palo”.-
Y ahora les digo: ¿Dónde está vuestra suerte?
“Búscala y la encontrarás”.-

******************

To find your luck for a piece of wood you can find yourself ...
There was once a poor man who was born poor, grew up poor and was still poor when married.
Was turned on its own. That is, it handles and rings to umbrellas and parasols. Put a piece of wood on the lathe and went soft redondito as he wished. You, of course, have seen in many umbrella handles he did.
But the poor man was earning very little from this work. It was absolutely necessary to live hand to mouth, as they say vulgarly. Poor man!
Never find my luck. Where is my lucky star? - Said when thinking about their children and ruminate on how much they had to work to live so badly.
And I warn you that this is a true story. You could say the county and town where the man lived. But that is beside the point.
Around the house the man flourished and the rowan berries and sour red ripened as being the best fruit, but were not good to eat.
Also in his garden grew a pear, but never had fruit. Not having tried a pear children. However, that tree was their fate.
One day, while children were playing in the garden, saw a very small pear and ran to give the good news to his parents. These andalusia examination, found that it was a pear misshapen, hard and dry.
That night there was a heavy storm. The wind blew with fury. The whistle could be heard among the branches of trees. The houses seemed to tremble, tree branches and even whole trees fall to the ground uprooted or shattered.
The next morning, gave a look at the gardens and streets covered with leaves and branches.
The children went to the garden to clean between the branches and there was a hook with rickety pear. Rioja rioja collected and brought to the workshop of his father. This, as a joke and to distract the children, started making pear wood of the trunk of the branch.
And what came out beautiful! Turned soft. A large, one large, one medium and another, and many smaller ones.
How much the children enjoyed themselves! The pear tree was giving, at last, though they were wooden. The children were playing with them and made them as if they were spinning tops.
Then came the rainy season and, of course needed an umbrella to go on the street. This family of whom I am counting, I had only a very old umbrella.
When the wind blew strongly umbrella turned inside out.
Two or three times it broke, but our man always arranged without delay, because that was his trade. But, however well he arranged that, when someone tried to close it, and the tirilla button, the umbrella which was kept rolled up, it broke.
Because the father did not know how to fix it when one day the button was broken again. While they wanted on the floor, was by chance, against one of the surveyors of wood that he had turned to the kids and still play them occasionally.
- "I can not find the button but this will serve the same" - said taking the pear.
He made an end hole at the center of the pear, it went a string through the hole and saw with surprise and joy that the piece of pear-shaped stick played a thousand times the wonders of the button. Moreover, it was more interesting and more beautiful this kind of button.
The following year when the man sent to umbrella handles the city also sent some of these original pins that he had invented strangely of a piece of the branch of a pear, the wind had collapsed.
He did not know that the result would be, what is certain is that shortly after he began to receive orders for thousands and thousands of the most curious of pear wood.
Umbrella factory in the city had made some of these pins umbrellas with pears and had sent to America. People had noticed that these experts were the best closure for the umbrella. Merchants demanded that all umbrellas are manufactured with such pins.
And our man rendered pears and more pears! The entire tree became pears. All sold and this brought him money, a lot of money.
Gradually grew his business until he came to have a large workshop with many workers who helped him. I no longer had to suffer. His children and his wife had everything they needed and he felt happy. Often, very often, said:
- "He seemed so barren pear tree that was my salvation! There it is my happiness! Luck can be found even in a piece of stick ".-
And now I say: Where is your fate?
"Look and you will find"


This page:




Help/FAQ | Terms | Imprint
Home People Pictures Videos Sites Blogs Chat
Top
.